Noelia Lourdes Viqueira Fernández
Yo tuve un amor
De sueños y rosas
De esos que las cosas
No los dejan ser
Yo tuve un sueño
Lo soñé una vez
Lo soñé mil veces
Lo vivo al revés
De un ave de paso
De insistentes vuelos
Que selló aquel día
Mi amor y mi duelo
Por no tener alas
Para ir a aquel cielo
Por falta de trinos
Que trinen sus versos
Y cierro mis ojos
En la noche clara
Y me crecen alas
Alas que le alcanzan
A ese sueño niño
Que ama de pronto
A ese niño tonto
Que ama sin pidos
Y es que al despertar
Se mojan mis ojos
Vuelan los pájaros
Y huyen los niños
Y me crecen piernas
Que afirman al piso
Donde veo triste
Una pluma bella
Veta de la noche
Y Eterna quimera
Esta pluma suelta
Que añora un poema
Carlos Eduardo Gallegos
Me preguntás
qué es la poesía…
y yo
me encojo de hombros
vacilo
y me viene a la memoria una escena
que vi cuando niño.
En ella:
un águila perseguía a un conejo
a campo traviesa
en vuelo rasante
sus alas desplegadas como un ala
delta.
El conejo era ya la comida del águila
había perdido su pelaje
corría sólo con su piel
y sus huesos.
El tiempo era el águila
su figura
su sombra.
Pero el conejo
logro llegar
hasta un arbusto
tupido
espinos
-solo-
en mitad de esa muerte
y allí
comenzó a girar
una y mil veces
-en círculo-
cada vez más cercano al arbusto
cada vez más rápido.
El águila hizo
dos
o tres intentos
Inútiles
por atraparlo
luego
desistió.
Abrió enormes sus alas
y levantó vuelo
serena
majestuosa.
El conejo
siguió corriendo
-girando-
hasta agotar su sangre
hasta que el águila fue
sólo un punto brillante
en el horizonte.
Han pasado los años
y de seguro
ambos estén muertos
-águila y conejo-
pero esta imagen
sigue
dando vueltas por mi cabeza
girando ante mí
en esta habitación
sobre este papel
rayado
en el que escribo
que no sé
que nunca supe
más que esto
a cerca
de la poesía.
Raúl Romero
con sus acordes de luna
cuando suene a tentación
del gran racimo una uva.
Quien le dará corazón
al amor sobre la cuna
cuando el pecho sea una flor
de una manzana madura.
Te fuiste flaco, flaquito
y sin latido la almendra
es un pescado rabioso
un jade color a bruma.
Cuantas muchachas mañana
de papel tendrán sus ojos
y en la plegaria, los niños
reirán soñando tu rostro.
Cuanta poesía en el viento
donde habito tu mirada
de leche tibia esta noche
empieza a vivir tu alma.
Ramón Ubalde Chevanel
Me declaro culpable
presento mi arma homicida
no es otra que el “Querer”,
con ella entregue mi corazón
por ella robe, mil caricias, al aire.
En cientos de sueños
me hice con tus besos.
Te ame, con la más deliciosa
dulzura, y con la mayor lujuria
en desatada locura.
Me declaro culpable
me acuso de embriaguez,
en un momento de debilidad
quise capturar tu amor,
por hacerme con tu corazón
el que intente robar
porque el mío ya no estaba.
Me declaro culpable por ofenderte
las veces que te dije y no demostré
suficientemente, que…. Te Quiero.
Emiliano Pintos
Sentado en la nube
con sueños eternos
miraba tu pelo
que flotaba en el viento,
sintiéndome amado,
reía en silencio
y soñaba contigo
vivir otros tiempos,
de amores maduros
he hijos corriendo.
Pasaron los años
y aun te recuerdo
corriendo en la arena,
besándome tierno,
Y yo me reía
gritando te quiero.
Hoy somos maduros
¡¡Nuestro amor es un sueño!!
Guillermo Háskel
Calladamente
rota
entre hespérides
la tarde
y luz
desalentada
dorada
azul
redonda
se retira
tu signo
y mi signo
Capricornio
se alhaja
de guirnalda
de tristeza
y pace
hierba
amarga
y ramonea
mientras
bajan
turbias
tus aguas
y las mías
¡eferentes
a través
de qué conductos!
río abajo
por el río
Churubusco
al sumidero
aquel
donde fenecen
el tiempo
y la luz
y la alegría
y el cuerpo
de Ofelia
en su deriva
y Mixcoac
y su hégira
de estrellas
y el Ajusco
Rubén Ivanoff
...Seremos uno en el cultivo de la
pasión.
Nuestra unión, cual refulgente manto,
cubrirá nuestros sentidos con luz...
Nuestros cuerpos, entregados totalmente
al murmullo infinito del placer,
serán nuestros aliados en deseo...
¡Y probaré con gusto el néctar de tu centro!
Y recorreré tu cuerpo con mis ojos
admirando el camino de mis besos;
Entre tus piernas suavemente encenderé,
la llama de pasión que nos invade;
seré tuyo, entre jadeos y suspiros,
te daré, a cada instante el total de mis
sentidos,
seré para ti el Hombre Amante,
Quien despierte tu pasión y tu lujuria
y quien logre que tu cuerpo como un grito
me regale una explosión cual una lluvia.
Y a la vez, yo también alcanzaré,
el punto máximo, culminante y eterno...
Y entonces, abrazados en una llama de pasión,
Nos fundiremos en un solo cuerpo, nuestro, de los dos.
Gabriel Palou
Estéticamente bien parada
de esencia divina y también dionisíaca
el yerro y la astucia unidos con añoranzas.
Ella es ruda, dura como su alma
su libido sexual es todo un potencial
ella es bella, atractiva, potente e
intelectual.
El deseo hacia su amor es la censura moral,
al esconder su esencia por una cierta
civilidad,
haciendo el deseo prohibido más llamativo que
el faro que alumbra al mar.
Si te llevo conmigo hasta cuando no te quiero
llevar,
haciéndome tu feromona instantáneamente reaccionar
buscando el encuentro de tu espacio y mi
capacidad como piezas de un rompecabezas natural.
Jennie Escobar
Salgo a respirar
rincones ahogados
en la vereda dormida
donde cavan sus tumbas
los ecos del urbe.
El calor
viene a mí
vestido
con el tul rojo
de la ira
y envuelve mi respiración.
Escucho el ruido
del hastío
ametrallando
mosquitos candentes
en la piel enronchada de la noche.
A esta hora
el último pasajero
es digerido
por la fiera de la prisa
cuyo pariente es la rutina
las sombras hermanadas
con luces perdidas
salen a escucharse
en el latir del asfalto
como un retrato obsesionado
por verse pasar.
Nerina Thomas
aunque llueva
mi alma está desbordada
y la poesía danza
porque es fiesta.
Emmanuel Cassanese
pellizcan las orejas
temiblemente ahí
sus ojos achinados
como quimonos recostados.
Olga Liliana Reinoso
esplende el día
busquemos
estrategias
que nos unan.
En la orilla de
las despedidas
hay cuencos con
mi llanto
y tus temores.
El río avanza
quedate conmigo
me aterra la
velocidad del agua.
Una paloma
vuela en tu contorno
pero yo siento
el alma desalada.
Ya sé que me
querés
pero no alcanza
hay un sabor
que sangra en mis papilas.
Mi mezquina
razón lo sabe todo:
que marcharte
es mejor para vos
y es lo más
sano.
Pero no quiero
que estés lejos de mi vida
no puedo cortar
lazos con tu risa
ese perfume
embriagador que exhalas
es mi droga
fatídica.
¿Por qué me
daña tanto tu partida?
¿Por qué no
aprendo que la senda se abre
para acopiar
tus neologismos?
Si este amor de
tsunami
no sirve para
nada.
Sólo te
arrasará
corriente abajo
descuartizando
tu ramaje nuevo.
Y yo, que soy
un ángel torturado
pero con un
bolsillo de esperanza
no sobreviviré
si te marchito
con mi capa de
ozono destripada.
Vete ya. Apura
el paso
no vuelvas a
mirarme ni con lástima.
Huye de mí. La
tarde viaja rauda.
Te esperan
otros cielos, otros árboles
te están
llamando desde el sur del alma.
Graciela Wencelblat
comienza el precipicio
por donde cae la tristeza.
Queda delicadamente
tatuada en los huesos.
*************
YA NO
ya no se quejan las palabras
el patio incendiado con mariposas negras.
Sin piel sin huesos ni cintura
maleable
boca de imperioso grito.
Jadeos agrietan el espejo.
Ni música ni poesía.
¿Desierto sin voces?
Anamaria Mayol
Vengo de otro país
del otro barrio
de mi país
igual al otro
al otro y al
otro
del barrio pobre de Latinoamérica
toda pobre
mutilada dolida desgarrada
pero siempre de
pie
vengo de ver el verde
sentir la entraña del hambre
el verde hambre descalzo
largo
ancestral
de ver los rostros del mar
hechos de sal y sol
barcos esperas
naufragios
de sentir en mis viseras
la negritud en patas
esclavitud e
historia
silencios gritos
Soy la turista del tercer mundo
la crónica
burguesa para narrar la muerte
la exclusión la
injusticia
la blanquita latina europea
de un pobre país vecino
que tuvo
pretensiones de Primer Mundo
vengo con este grito en la garganta
atravesando el
sur del continente
este verde dolor
mojado por las lluvias
Vengo del otro barrio
de mi país
de los suburbios de un poema
que se duele en la piel
Susana Amoroso Scalone
es temprano y
salgo a caminar
con un destino.
olor a verde,
naturaleza
humo y café, en
una esquina.
muchos autos
quitan
el oxígeno
maravilloso,
que nos dan los
árboles. pero
continúo.
Voy a una tarea solidaria
Me hace sentir
bien
debo hacerlo.
mucho ruido,
sigo
y llego con
felicidad
por poder
ayudar.
me siento
completa!
Ayer
el hombre que me ha
dado todo en la
vida
que me cuida,
como yo a él,
los hijos,
cada uno con
vida hermosa
los nietos,
acarician mi corazón
tan necesitado
de rodearse
con amor.
lo he logrado
con la
maravillosa
familia
, lo he logrado
con amigos,
con la música,
con los amigos algunos de tan lejos,
compañeros de
la escuela. Maravilloso!
Me importan
demasiado
los
sentimientos ,
la vida plena que tengo
con orgullo!
Alejandro Salustiano Alvarado
buscará también
ser
ardiente y
benéfica.
Los puentes los
ha construido
Ese impulso de
salir hacia lo otro.
En esta ciudad
sin ellos
lo otro está en
cada uno pero empujándose.
Descubro torpeza
en esta limpia mañana
de verano.
Pero yo me voy
con ese aroma de café
a la otra
orilla. Y miro.
Eduardo Espósito
Edgar viaja en su Bora
negro
de Londres a Belén
casi todas las mañanas
... Lleva mansos pasajeros circulares
bajo un sol que noquea el horizonte
Dócil resignado
su hermano Diego trabaja en una mina
Edgar dice que Diego
gana sendos remises por minuto
Apuesta a que no es bueno
La misión de su hermano
es bajar siete días a ese ombligo
donde se estresa el cielo
La de Edgar
invocar conjuros de agua ajada
para hijos invisibles al arsénico.
Roberto Bolaño
En el camino de los
perros mi alma encontró
a mi corazón. Destrozado,
pero vivo,
sucio, mal vestido y
lleno de amor.
En el camino de los
perros, allí donde no quiere ir nadie.
Un camino que sólo
recorren los poetas
cuando ya no les queda
nada por hacer.
¡Pero yo tenía tantas
cosas que hacer todavía!
Y sin embargo allí
estaba: haciéndome matar
por las hormigas rojas y
también
por las hormigas negras,
recorriendo las aldeas
vacías: el espanto que se
elevaba
hasta tocar las
estrellas.
Un chileno educado en
México lo puede soportar todo,
pensaba, pero no era
verdad.
Por las noches mi corazón
lloraba. El río del ser, decían
unos labios afiebrados
que luego descubrí eran los míos,
el río del ser, el río
del ser, el éxtasis
que se pliega en la
ribera de estas aldeas abandonadas.
Sumulistas y teólogos,
adivinadores
y salteadores de caminos
emergieron
como realidades acuáticas
en medio de una realidad metálica.
Sólo la fiebre y la
poesía provocan visiones.
Sólo el amor y la
memoria.
No estos caminos ni estas
llanuras.
No estos laberintos.
Hasta que por fin mi alma encontró a mi
corazón.
Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.
Alvaro Mutis
" Desde la
plataforma del último vagón
has venido absorta en la
huida del paisaje.
Si al pasar por una
avenida de eucaliptos
advertiste cómo el tren
parecía entrar
en una catedral olorosa a
tisana y a fiebre;
si llevas una blusa que
abriste
a causa del calor,
dejando una parte de tus
pechos descubierta;
si el tren ha ido descendiendo
hacia las ardientes
sabanas en donde el aire se queda
detenido y las aguas
exhiben una nata verdinosa,
que denuncia su extrema
quietud
y la inutilidad de su
presencia;
si sueñas en la estación
final
como un gran recinto de
cristales opacos
en donde los ruidos
tienen
el eco desvelado de las
clínicas;
si has arrojado a lo
largo de la vía
la piel marchita de
frutos de alba pulpa;
si al orinar dejaste
sobre el rojizo balasto
la huella de una humedad
fugaz
lamida por los gusanos de
la luz;
si el viaje persiste por
días y semanas,
si nadie te habla y,
adentro,
en los vagones atestados
de comerciantes y peregrinos
te llaman por todos los
nombres de la tierra,
si es así,
no habré esperado en vano
en el breve dintel del
cloroformo
y entraré amparado por
una cierta esperanza. "
Roxana Palacios
la locura
como la niebla
se reserva otros lenguajes
no admite sospecha ni doble juego
abre sus ojos de poema cuando las palabras
se respiran sin trampa
desde los bordes de un espacio sin lugares
desde el miedo a los lugares sin espacio
sabe que no muere porque sí
que cerrar los ojos no es matar
que se puede ser jirones y estar tan vivo
como el perfume o las ganas o el recuerdo
la locura le roba las facciones al vacío
se vuelve ausencia
envejece en el margen en el hueco de la tinta
se conmueve la locura
se proyecta
te roza la figura, se extravía
pero cada noche
se propone
no volver a renunciar
Sonia Rodriguez
Nulas,
Y a golpes de silencios,
Rotos
Dueño tu, de otras y
de todas
mis expectativas,
negando una realidad esporádica
de efímera dicha.
Con mis alas tronchadas
incinerando vestigios,
de tus ojos colgados
de mar inmenso,
y desconocido.
Y la palabra como puente
más allá de ti, de mi…
de lo que el destino
y la osadía
muestran como fachada.
Diego Raquita
lo que pocos quieren ver
los golpes que nadie ve
los gritos que nadie oye
pero no los ven, no los
oyen?
o solo no quieren y le escapan
yo nací para mirar
y no lo puedo solucionar
pocos queremos verlo
pocos queremos oírlo
tan pocos somos
que nuestra fuerza no vale
golpes en el aire, a
diestra y siniestra
gritos sordos para los que oyen
llantos eternos, sin lágrimas
solo angustiosos llantos
un panal de ,gente
atiborrado de
ponzoña ulcerosa, ulceras
que lentamente
se comen al poseedor, le roban la vida
le dan llagas de dolor y ardor
pero nadie lo ve ,nadie
lo oye
y yo estoy acá, sin entender
pero todo se sube a mi corazón
y no sé cómo ayudar
que simple y fácil seria
si no escuchara, o viera
pero yo nací para mirar
lo que pocos quieren ver
Mari Amor Campos Montalvo
miradas
tus manos obedecen a mi piel,
demandando caricias apasionadas
tus besos responden,
a la llamada de mis
labios,
ansiosos por besarlos.
Creo en el amor desde que te conocí
todo me gusta de ti,
compartes mis sonrisas,
te duelen mis fracasos,
te entristeces con mis
daños,
eres esa persona especial,
que siempre había buscado
te tengo amor...
no importa el tiempo,
que tardaste en llegar
todavía nos queda...
mucho más para disfrutar.
Elena Sánchez
La luz tenue de mis ojos
se
transformó en noche.
La
lluvia que mis pupilas dispersaban
evidenciaba mi marchita esperanza,
pero
aún albergaba un aliento
para
seguir en la lucha
que
se llenaba de añoranzas.
Media hora me pareció
un año lleno de amargos presagios,
llenos de llanto, risa, resplandor...
Un
minuto me pareció una tarde,
que
escondía miradas acechantes.
Era
como el despertar en una vida,
descubrir algo maravilloso,
en
medio de la tristeza.
Apareciste, entre las sombras,
como
un dios divino,
que
sin apenas decir nada,
percibía mis movimientos.
Era
como divisar la Tierra
desde las más altas montañas.
Entonces, desaparecieron las tinieblas.
El
sol alegró la mañana
tiñendo en rojo todo lo percibido.
Beatriz Liliana Esliman
No hay mansedumbre en mis palabras,
ellas reclaman, no obedecen ni asienten.
La
terca inquietud de hablar por mis versos
conviven con la locura de atreverse y soñar.
Impetuosa en mis sentidos exclamo sin
pudor,
y en
más de una ocasión sobreviví al espanto
de
sentir, y al pecado de manifestarlo estoica,
aún
cuando en la otro orilla nadie me oiga.
He ofrecido tiempo y a cambio recibí
engaño,
más
no por ello suelo esconderme temerosa.
Ningún afecto que poseo lo he comprado.
¡Lejos se vayan los hostiles, los que hablan
en vano!
Clarissa Poetisa
Escamas volátiles de vida
intriga en madrugada
una vieja casona
un cerrojo
un tesoro abandonado.
Astillas de roble
espinas de rosales
un aljibe seco
tertulias de cigarras.
Hilos desechos de harapos
seda de mariposas muertas
solo quedan fibras
de un corazón destrozado.
Morus Gomez
esa calle llena de recuerdos
llenando mis silencios
los murmullos de los muros
que han guardado con el tiempo
la torre se impone…
para recordarme la fe
que un día nació en tu mirada
paso a paso recojo recuerdos
la mirada llora nostalgias
la oscuridad se siente en el alma
las lámparas aun no se encienden
para encontrarme nuevamente
debo cruzar la calle
Transitar en el tiempo…
esta vez para
desprenderme
de tu mirada.
Luisa Fernanda Vanegas
Me activo cada vez que
tus manos me transitan entera,
me restituyen la vida,
me hacen florecer,
me lleno de ilusiones cada vez que acudo a tu
encuentro;
no deseo un futuro,
ni una casa,
solo este presente que tenemos para entregarnos.
Pasivamente al despertar te imploro,
vuelvo a llenarme con tu recuerdo,
cada rincón de esta habitación huele a ti,
mi existencia se anestesia por tu alejamiento,
mi espíritu te pertenece.
No me interesa tus detalles,
solo quiero que estés a mi lado
y cuando no desees volver no me lo digas;
con una extendida desaparición entenderé todo.
Con el tiempo comprenderé que el patrimonio
que creía tener,
ya cambio y decida retomar algún viejo camino.
Visite algún bar,
me tome un coñac
y brinde por tus besos que serán de otra.
Como balance general
puedo decir que no eres mío,
ahora yo lo soy,
pero mañana,
tal vez,
fusione tu recuerdo con otro
hasta que lo tenga completamente disipado.
Miguel Angel Gomez Garcia
transitando por la vida
reflejado en una calle solitario
te encontré y mis ojos
te miraron por primera
vez
nunca supe tu nombre
nunca disfrute de tus caricias
nunca te bese en los labios
nunca te dije hola
pero después de tantos
años
vagando por la misma
calle
en diferente tiempo y espacio
te volví a encontrar
todo ha cambiado
nada es igual
solo mis ojos
siguen mirándote como aquella vez...
Guillermo Háskel
yo nunca
estuve
en tu suelo
pero estaré
Sonora
en el momento
justo
a su debido
tiempo
a beberme
tu luz
a bocanadas
a resolver
un silencio
de almireces
a pintarte
de solsticios
las ojeras
que te tengo
pendiente
una querella
por una deuda
de canciones
y de lunas
y de besos
y de estrellas
Gabriel Palou
me lleva a soñar por el espacio de tu
divinidad.
Un instinto animal
me enreda en la especie por cierta necesidad.
Ramon Ubalde Chevanel
Un cosquilleo constante
recorre mi estomago
la luna siempre llena, y las estrellas
brillan en lo alto, aunque este nublado,
El sol siempre radiante, calienta mi corazón,
toda la música es romántica, y te busca para
bailar
el mejor baile, el de estar siempre juntos.
El mar enfurecido, llega a la orilla siempre
tranquilo.
Los colores brillan con mayor intensidad,
los pájaros cantan las más bellas tonadas,
el aire se respira en
todas partes, más puro.
Voy recorriendo tus sombras,
veo constantemente tu sonrisa
pienso en tu nombre, como un eco en mi cabeza.
Ante ti mudo quedo, sin articular palabra,
no hay dinero en mi vida, no hay oro
no más piedras preciosas… que no seas tú.
Tus ojos en cada paso, me iluminan,
tu voz, me llena hasta inundarme
solícito acudo a cada necesidad que tienes,
siento que mi vida ya no me pertenece,
mi cuerpo es un volcán en erupción,
cuya lava de amor, sale desde el corazón.
Este es mi sentimiento… salido del alma
y que solo a ti te clama.
Cesar Martínez Puig
Nunca supe besar ni me
besaron,
solo besos de adiós y despedida,
nunca sentí en mis labios la mordida,
que unos dientes de nácar profanaron.
Nunca supe besar ni me
enseñaron,
ni probé miel de lengua consentida,
ni unos labios de fucsia y encendida
pasión, mi triste boca acompañaron.
¿cómo quieres un beso si
no puedo?
¿Donde quedo el amor si ya es mañana?
¿cuando cantó mi tuna en tu ventana?
Ya no puedo besarte,
tengo miedo,
que un beso para mi, es como el credo
de religión que nunca se profana.
Daniel Requelme
de tu boca en la mía
impregnado,
el secreto que nace a la espiga.
Quiero el hábito
de sabernos
bajo la falda de la luna dueños del
movimiento.
Lento fuego a nuestra hoguera.
Quiero a tus pechos ahuecando mis manos
y a una flor tuya encendida contra mi carne
trémula.
Tu espalda
Quiero ser adivinado
en cada brazo que te alcance
cuando me haya ido.
Amortajada la procesión del tiempo al regreso.
Quiero eximirte
de la necesaria fortaleza
que exige de ti la precariedad de mi
pensamiento.
La cima sin tu desgaste.
Quiero parte del inhumano berrinche
que mantiene liado al brillo de tus ojos
el verde fondo del paisaje.
Liliana Rendine
resultar fácil escribir esta vez,
error.
Evidentemente, el amor me
está proyectando a hurgar hasta los intersticios más recónditos de mi alma.
No hay prisa, no hay
pausa... Los sentires opuestos me angustian, me carcomen la existencia.
Pasado, presente. Amor, odio. El frío, yo.
Indiferencia, yo.
Sentimientos aletargados
despiertan en subida vertiginosa,
dejándome vulnerable a
cada fracción de segundo que respira mi ser.
Ir de la nada al todo. A lo sólido, lo
preciso, lo profundo permaneciendo en una extraña y placentera calma.
Muchas veces pregunté qué
es el amor
pregunté bajo la lluvia,
al adorado Sol
en la noche eterna y triste, en mi desvelo
y no hallo una sola respuesta.
No lo sé, no debería
preguntar tanto a estas instancias. Me estoy dando cuenta que si no hay vida no
hay amor. Y ahí paro. Y me redescubro.
Tan sencillo como eso.
Estar viva
viva para oír las más
bellas palabras de amor
viva para mirar a mis
sueños cuando estallen libres
viva para temblar, empaparme, para enraizar mi
sinrazón hasta la médula
viva para hundirme en
libertad en mi absoluto.
Sólo se ve el amor con
mis ojos verdaderos, nada más cuenta cuando expresan la ternura profunda y
clara
Y a través de ellos tengo
la certeza que el amor aún existe en mí.
Oscar Vicente Conde
Recuerdo de ti
tus fugas inexplicables
tus llantos emigrantes
las sábanas con puntillas
únicas
jamás las vi en otras historias
las cartas tardías y confusas
las venas enérgicas y tibias
los pies flotando en el aire
la silueta desnuda en el espejo
frágil
lejana
las manos pequeñas y tímidas
recuerdo
la noche lluviosa y perfumada
la puerta abierta
él esperando bajo el pórtico
no recuerdo tus ojos
ellos no hubieran mentido
Civetta
Aires
Hay
una ventana que
se empaña
por la humedad
en esta vieja
tarde de lluvia
y lleven las
esquinas de mis ojos
y las calles de
Buenos Aires.
Se humedece el
empedrado
del tiempo
vértice
candente
inmaculado.
Se escurre el
pensamiento
por tus calles
y llueve.
Se torna frío el
verano
y cálido el
otoño.
Siguen volando
las mariposas
al doblar las
esquinas
y hay un sauce
que todavía
llora.
Inundan las
gotas
el antiguo bodegón
por qué será
que hay algo de Buenos Aires
que me gusta
cuando llueve.
Stella Maris Taboro
que el viento contornea*
*y llevas mi nombre*
*para juntarlo al tuyo.
Suave lavanda
palomas que vuelan
Tú sonriendo me miraste
me acariciaste muy suave.
Me gustas lavanda*
*tu aroma y color*
*me parece que brindas*
*en tus esencias perfumadas*
* todo su amor *.
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* Otra vez nuevamente la mañana.
concebida y encendida
como gloriosa soberana
y canta con su alma de alba.
Creciendo está el amor,
se desmayan los instantes
como fragante rosa
para recordar la llanura
de tu mirada que se posa
en mis ojos de espejo
y en mi alma de anhelos.
*
*
Soy la nada
que anda por esos senderos
esa nada que viste a tantos seres
Esa nada que incluye a niños,
la que abarca a los olvidados
Soy la nada, no intereso a nadie.
Existo pero no me ven ni me oyen
porque ignoran que soy
que siento
y respiro
-----------------
Una luna de pájaros
entrará por la ventana
y su plateado brillo
nos vestirá de luz.
Un arrullo de estrellas
envolverá la noche
y nosotros haremos
la mejor constelación.
Tayro Alberto Pimienta Correa
OMEGA
I. Principium:
Creador
Absoluto,
Gran
Arquitecto,
Alabado
Hacedor,
Sublime Intelecto.
Génesis Único,
Magno Erudito,
Soplo Divino,
Amor
Infinito.
II. Finis:
Sellos abiertos,
trompetas tocadas,
copas de ira,
justicia anunciada.
Segunda Venida,
Cordero
Sagrado,
serpiente
vencida,
final revelado.
III. Regnum
Dei:
¡El que
tenga pecados, arrepentirse deberá!,
¡el que es
misericordioso, el perdón recibirá!,
¡el que cree
en Jesucristo, por siempre vivirá!,
¡el que adora
a Dios, Su reino heredará! Amén.
NUESTRA UNIÓN…
Es la sangre derramada en el Olimpo,
consagrada en el enlace de los cuerpos,
por la herida que Cupido nos causó
con su flecha de amor sin desaciertos.
Es el aura compartida de las almas,
son las dunas calientes del desierto,
es un diamante pulido con las ganas,
es el viento llevándome a tu puerto.
Es el encanto del momento más deseado,
es el ambiente de erotismo y frenesí,
son las rosas que fijan nuestra esencia,
es mi lengua en tus labios carmesí.
Es la atracción que exhiben las miradas,
son dos océanos que se agitan con fervor,
son los gemidos que delatan la pasión,
es la esperanza posándose en la flor.
Es un quásar de galaxias que se juntan,
es el encuentro de amantes sudorientos,
es la energía que liberan nuestras ansias
al consumirse ardorosos sentimientos.
Carlos M. Valenzuela Quintanar
Que el rocío de la mañana
deje en tu bello rostro
las caricias que ayer,
no pude darte...,
y que la esencia de los campos
deje en tu piel
mi aroma, llena de mi fuerza,
que en este amanecer
tú no tendrás.
MECIENDO MI OCASO
En el ocaso…, mece mis pies
la raída hamaca colgada
en la vieja enramada
que remeda ser mi hogar,
¡aquí, en la intolerancia de la
necesidad! donde no hay nada
que pueda cubrir expectativas;
igual llueve adentro que afuera
igual hay sol dentro que fuera
igual cala el frío adentro que afuera
lo único…,
es que estoy dentro yo
casi en el ocaso de mi vida
con los pies al aire,
mis cansados pies, pisando la tierra
en la que se habrán de perder.
Cecilia Margarita Vargas y Jose Ernesto Delgado
DOS VOCES
Amigo mío
hermano en el verso y la palabra
cómplice de nostalgias y silencios
puedes decirme desde el alma
Que brisa engañosa y seductora
quitó de tus ojos bellos,
ese sol tropical y su destello de sal dorada.
y los lleno de mariposas
negras ?
Querida; no recuerdo
que duende oscuro
Vino habitar este
bosque gris
Y lo pobló de versos
y nostalgias
Ni que brisa soplo
las velas de mi galeón
Llevándome al
naufragio de una herida.
Sólo sé que estoy
atado a un hilo que teje versos
Que me ha dejado
frente a tus ojos de mar…
en la raíz de tus versos
donde me sorprende
un ramo de rosas secas.
qué al contacto con mis manos
se desvanecen inconsistentes y vuelan
como cenizas escapadas de un gran fuego.
Es que llevo dentro un baúl
Con las tristezas de una alondra
cansada
Y en las manos un fuego extinto que no
arde
Que no levanta columnas de humo
Como rastro de lo que quemó.
Mi huerto se ha marchitado muchas
veces
Como las tantas veces que ha salido el
sol…
apartar la mano que te deshoja el alma
y estiro mis pupilas como dos manos leves
buscándote, entre rescoldos y temblores
entre alas rotas de mariposas
Para dejar un sol redondo colgado en tu ventana
y el arco de colores, presagio de un mañana
sin ocres perpetuados .
Yo he
dejado el pecho abierto de una herida
Con tus dedos
ausentes para que hurguen
Ahí… donde está el
alma como una gaviota enlutada.
¡Ven! Y tiende sobre
mis ojos tus pupilas
Que quiero ver desde
tu mirada ese mundo donde eres mujer
Y los amores te dejan
huellas en la piel.
Mientras… me siento
frente a mi ventana
A ver nacer el sol del sur…
Cecilia Margarita Vargas Chile
Jose Ernesto Delgado
Puerto Rico
2012
Pedro Vergara Meersohn
cada minuto es tuyo, cada segundo,
cada
latido, respiro y suspiro.
El tiempo existe sólo para ti.
Mi reloj repite tu nombre con su tic tac,
el viento lo susurra, las olas lo murmuran.
Y cada flor lo resalta con sus pétalos,
su perfume, su gracia y su color.
Y este momento,
como en todo momento
te amo, te pienso y te siento.
Y lo seguiré haciendo hasta el final.
Corro infrenable como las aguas de un río,
sin preguntarme el por qué, sin dudar de mi destino,
sabiendo siempre, que a ti, ya he de llegar.
Cynthia Rascosvky
Despertate!
acabo de nacer para amarte…
Carlos N. Carbone.-
Víveme
Amanecida
te ofrendo mi boca
que mis
manos acarician la suerte
y que
mis labios ya están en tu lengua.
Acompáñame;
manipula las horas
y bebe
cada mueca de mi cuerpo.
Déjame
enlazar las emociones inminentes
y
progresar en tus brazos como sol encrespado.
Déjame
ser precipitada en la ambición
mientras
el alba acaricia nuestros nombres.
Despúntame
en la acústica de la palabra
apúrate
en el silencio predilecto
y ámame
en cada beso declarado.
Sedúceme
en el espasmo asistente
en cada
renacer
eco de
mis ojos, tuyos.
Ven,
Buscame
Deslízame
tu lengua por la columna de mis letras.
Ven,
búscame en cada palabra.
Ven,
búscame en cada coma.
Recórreme
con tus ojos en cada afluente de punto.
Ven,
búscame en cada párrafo.
Ven,
búscame en cada estrofa.
Amanéceme
con tu suspiro intelectual.
Ven,
búscame en las vocales.
Ven,
búscame en las consonantes.
Dramatízame
en cada sustantivo y acopla tus adjetivos.
Ven,
búscame en el verbo.
Ven,
búscame en el centro.
Conclúyeme
con mis ganas y explotaré tus pupilas.
Ven,
búscame vencido y riega mis sentidos.
Ven,
búscame como te siento.
Apúrate,
y sírvete del beso y lame mis venas de tinta.
Ven,
búscame al galope en cada tilde.
Ven,
búscame ardiente y convexo.
Acaríciame
sin parámetros ni gramática, vuélcate al verso libre.
Ven,
búscame destellante y sublime.
Ven,
búscame y aprópiate de mis ensueños.
Apasióname
con tu lectura y detente en mis sangrías.
Ven,
amurállate con tus manos al poema
Ven
hazme tuya en cada prosa de mi cuerpo.
Ámame a
viva voz, excitándote, clamando mi inspiración.
Ven,
búscame….
22
Cabálgame erguido, presencia erecta, deseo poético.
Abrásame prosa, toda entre dientes y gemidos paridos.
¡Vamos, grita! clama en mi oído así, si así en el arte
rotundo.
Y termina en mi cuerpo, como yo lo hago
sentada entre tus piernas.
10
Déjate caer
Te quiero…
Sin equilibrio
Horizontal a mi mar
Vencido sobre mi playa
Encendido.
Déjate caer
Te quiero…
Presa de mis deseos
Púber, salvaje, palpitante
Lúbrico y ferviente.
Déjate caer
Te quiero…
Blanco, fecundo
De celosos muslos envolventes
En jarras que quiebren
Mis carnes y ardides.
Déjate querer
Te quiero…
Espinoso bajo mis senos
Melodioso, naufrago
Intimo ascendente
Por el canal de mis piernas.
Déjate caer
Te quiero…
Ave de mis caderas
Ardor de mi sexo
Cabalgue de mis roces.
Déjate caer.
Te quiero…
en mis adentros
Anidando cada espasmo
De mi libido, con tu cuerpo.
Déjate caer…
ALBERT ESTRELLA
ESCRIBIR ESTE POEMA
Todo estaba escrito como estas letras
pero yo quiero cambiar por todo estuvo escrito con una mínima variación
porque un estuvo con un estaba nunca estarán en el
mismo plano espacio temporal
donde escribir no es más que darse cuenta que
existimos delante de las palabras
que nos nombran.
Escribir es
construir con los ladrillos de la inconsciencia una conciencia concreta
cuyo cemento es un aire que yo no sé si sopla por aquí
o por allá pero sale de mí
porque yo capturo un sonido de mi corazón
donde hay soplos de la muerte que escucho yo mismo
que soy mi propio doctor aunque soy enfermero de los
otros.
Mi escritura es un electrocardiograma con altas y
bajas
arritmias de 0.99 milivoltios hasta ser un milivoltio
como energía estática
sobre este papel que tú puedes comprobar con esos
aparatos para detectar energía
qué cómo dicen
se llaman? Yo prefiero llamarle espíritu, alma o algo que parece desvanecerse
con el paso de
los años que es el tiempo/ a la tumba que es el espacio solo
la escritura es un corazón arrojado al cerebro a
través de la sangre en los ojos
cuando veo a mis hermanos muertos por la indiferencia
porque si un auto móvil te pasa por encima del cuerpo
dos veces es que no hemos aprendido
y la segunda pasada es para asegurarse que el alma
está muerta
las letras son un derrame cerebral de tinta
las palabras que los ángeles me susurran detrás del
oído son sonidos
que siguen la luz, siguen la luz porque la luz sigue
prendida hasta que alguien la apague
y ese alguien puede ser un ángel caído del cielo
¿Lucifer?
pero si Lucifer significa el portador de la luz es
porque puede apagarla
a un costado del sol está el interruptor que son dos
cables pelados
unidos como neuronas en mi cerebro
______________________{{{{ SINAPSIS}}}}_____________________
entre lo real y lo imaginario entre lo físico y lo
espiritual
porque todo estaba escrito como este poema antes de
escribirlo
y si no estaba escrito, por lo menos había una hoja
donde escribir lo ya dicho
por los maestros X o Z que son variables dentro de una
ecuación
donde X no es igual que Z donde X no necesita igualarse con nadie
sino que está en si misma y es la razón suficiente de
Leibniz explicada por Deleuze
donde Descartes explicado por un poeta sería primero
Leo después existo
y el poeta existe después de escribir
y las que se juntan son las letras
para decir que no eran nada ANTES DE ESCRIBIR ESTE
POEMA.
Irely Martinez Montes
Te escapaste en el
humo
y no supe si eras
de vapor o de
fuego,
esotérico espanto
o espejismo sublime.
Tu mirada amorosa
se perdió entre mis
manos,
apenas distinguía
tu sonrisa de beso
y tu gesto apacible
se borró de mi
pecho.
Moviéndose en el
aire
quedó tu voz
quebrada...
tus brazos
extendidos
se hicieron
transparentes
y mi nombre en
suspiros
no salió de tus
labios.
Te escapaste en el
humo.
No pude retener
ni siquiera
recuerdos
de lo que un día
fuera
el más hermoso
sueño.
©Rufina
Mónica Palla y Daniel Marino
asesinos y de partos.
hay el tiempo, hay
el tiempo respetuoso.
respiras
putrefacción y olvido. misterio y nacimiento.
oscuridad del
margen. del camino solitario
de la pudorosa
mirada solidaria.
orilla y horizonte.
azul tierra y abismo barro.
entre los hombres,
desgarradura de la entraña.
incesante. agotado.
desgarradura de la vida.
oscuridad del
moribundo.
lloras y sonríes,
también sonríes gemidos y blanco.
las piernas dilatan
sangre trémulas y ahogadas.
cada paso el
universo gira.
la rueda huella.
incesante recta sobre la tierra virgen.
incesante virgen,
la rueda siembra tierra sobre la tierra agotada.
misterio y
nacimiento.
hay el tiempo del
milagro.
fragmento de
"anónimo - una
meditación con el ser humano"
poemario 7 -
"azul hembra preñada"
pm - Mónica Palla y
Daniel Marino
Jorge Paolantonio
Agua de
cuarzo y achumas,
vertiendo
por las quebradas;
cardón en
alba brillante.
Pachamama
de estos valles.
Vuelve
feliz tu mirada y enciéndete por nosotros
en cada
cima y lomada, en los jasis, en los yacos,
en vías de
pedregullo, en cuestas y en ojos de agua
Laven tus
ojos la herida de seres y mezquindades
en puestos
y caseríos, en los pueblos y ciudades.
Vela en tu
plácido gesto
a los que
te piden, a los que no te piden
a los que
te ignoran, a los que infelices ríen
a los que
en su llanto cantan,
mujer
cetrina del valle.
María niña
y señora,
sol
temprano en los zafreros, brisa en los algodonales,
tinaja de
los febriles,
guatana de
los perdidos, amancay de los infantes.
María de
los que siembran, de los que mingan felices,
de los
chorrillos y acequias, aguadas, cañaverales,
de las
banderas de lluvia, de los yuchanes al alba.
María de
los dolidos
de la
muerte sorprendida en las minas y salares,
en el aire
que envenena tarcos y alpacas reales.
Madre de
las violentadas
de los
palos y las ruedas, de las pircas y los japes,
de las
tacanas y shinquis,
y de los
pies que descalzos suben a ti su mirada
María
morena y madre,
limón real
y tunate,
dulzor en
las mandarinas, miel de los alfalfares,
aire feliz
de los coros, canción por los olivares.
Señora
muestra tu rostro
y amamanta
a los baguales
que con
risas te coronan
en
misachicos y andares.
Escucha
Escucha
Mujer
Morenísimo
rostro
en la
noche de los pumas, en las mañanas corzuelas
en la
siestas coyuyales, en los días solitarios,
en la
rutina sin norte y en los trabajos esclavos
con el
vuelo de las garzas
libéranos
de pesares
Oh Madre
de dulce rostro
tersura de
las vicuñas, firmeza de algarrobales,
murmullo
de las teleras, sabor de los membrillares
destreza
de los cesteros, perfume de los nogales
aroma de
tusca blanca, clamor de los promesantes
jarilla de
las candelas, reliquia de los aromos
rosa del
pueblo aterido, muyuna de las orantes
reynamora
en los talares
Señora de
toda hora
Señora de
cada instante
Señora de
todo techo,
la de
apachetas y altares
y de una
fe sin quebrantos
que se
perdió con mi infancia
Morenísima
nombrada
seas
siempre entre nosotros
agüita de
los sedientos, limón real y tunate
dulzor en
las mandarinas, miel de los alfalfares
Con el vuelo
de las garzas libéranos de pesares.
Escucha
Escucha
Pachamama
Señora
Señora
morena y madre
Nilda Barba
¿acaso no
es barro?
¿barro con
barro
y todas
las aguas?
¿barro que
arrulla
y espanta
los fantasmas que zapatean en el pecho?
¿de barro
las dos almas también?
¿no era
que el beso y el abrazo?
¿y éramos
uno fundidos?
¿dos pero
uno?
¿uno
aunque dos fundidos?
en el
barro primordial?
¿no somos
/entonces/ más chiquitos que la nada
y jadeamos
y esbozamos una inhalación
y un
gemido
hasta el
llanto
y nacemos?
¿barro con
barro
y todas
las aguas?
¿todas las
aguas infinitas simientes?
¿acaso no
nos sumergimos y bebemos?
¿acaso no
se hace fuego el agua?
¿barro con
barro?
¿acaso no
bulle el barro y hace burbujas y ríe?
¿no era
que entonces todo se puede?
¿aunque
nadie esté donde debiera?
¿aunque el
barro
no siempre
se desnude?
¿acaso no?
Nechi Dorado
Sabe a
cielo de espanto,
a fuego
sucio que arrasa el sentimiento,
es
comparable a un dios excomulgado
hacia el
averno feroz, vuelto despojo.
Me sabe a
rosa ensartada por su propia espina.
Me sabe a
canto de sirena enronquecida.
Sabe a
caricia de hielo y repugnancia,
sabe a
reptar de serpiente entre la hierba
con fuerza
de Hecatónquiro sibilante,
que devora
a sus hijos, de repente.
Me sabe a
noche sin pan de los hambrientos,
sabe a
suspiro contenido frente al miedo,
a rebelión
compulsiva del aliento,
a soledad
de viejo, en el olvido.
Sabe a
arco iris de luto, tras la muerte.
Son cinco
dedos huérfanos de mano,
O cinco
manos huérfanas de dedos,
Manos
heladas que emergen mutiladas
desde
algún laberinto inexpugnable
desentrañando
frases inconexas.
Va la
traición montada en recovecos intrincados
encerrando
una a una a las sonrisas,
en alguna
telaraña inadvertida.
Sabe a
daga ensartada
en la
espina dorsal de los sentidos,
abriéndole
las vísceras al tiempo.
Sabe a
puñal que se clava por la espalda
a corazón
que sangra, sin remedio.
Sabe a un
adiós instalado para siempre
sabe a
puerta cerrada y a lamentos.
No hay
vuelta atrás si la traición se instala
haciendo
agonizar a la palabra,
Entre
paréntesis de margen impreciso.
Se esconde
la traición en madrigueras
decretando
la muerte de los sueños,
produce
enjambre de lágrimas que cuelgan
como
caireles,
Desflorando
a la lealtad, con su veneno.
©Nechi Dorado
WALTER IANELLI
Esto no es
un manifiesto
Cada uno
tiene su estética:
hay
quienes se sienten extasiados ante el resplandor de los astros
y el
fulgor misterioso del cosmos
algunos se
contentan con pintar el caballito al costado del árbol y delante del río
los hay
que se clavan el puñal y se lamentan
Y otros
ilusionados que dicen de la playa, el mar y cosas por el estilo.
Los hay
del amor, por supuesto.
Los
enunciativos
los
totalitarios
los
imperativos como póster de kiosko.
A mí me
gusta hablar de forúnculos y granitos
de
pedacitos de tomate sobre la mesa
de lo que
falta siempre para el todo
del
desierto.
Será
porque mi equipo de fútbol se fue a la “B”
será
porque aumentó el jamón cocido
será
porque ya no se puede fumar en ningún lado
o porque
el intendente de capital no me representa.
Y también
porque estoy harto del no lugar en la poesía
-una
especie de bar moderno, pero hecho de palabras lujosas-
y de las
palabras que ya sabemos
diciendo
cosas que ya nada significan.
Pablo Rivera
En un lugar sin dueño
la ventura quiere encontrar
Su destino más propicio.
Renovando con su sueño
la esperanza afligida
de sus tardos ruiseñores.
Como todos quiere cantar
un nuevo sol en el horizonte,
una nueva luna navegando
Quiere irse en la música
fluyendo, igual al ave
de papel volando libre.
Desea una nueva historia,
una feliz noticia
para agrandar la risa.
Surtiendo con su alegría
las ciudades y los campos
siendo lluvia y semilla.
Ruth Ana López Calderón
Tiemblo bajo la mesa
abrazada al perro que al igual que yo
tiembla,
la lluvia de gotas metálicas, humeantes,
desgarra la piel de la tierra
y los gritos llegan
y todo se agita, madres, tías, hermanas, esposas
y abuelas, corren , ¡corren!...¡Si!, corren,
buscan su carne, buscan su sangre,
tal vez derramada a la vuelta de la esquina
hablo con el perro, las lágrimas mojan el uniforme de la escuela,
el perro gime, mira con ojos de –¿qué pasa?, no entiendo-
y tenemos miedo
y tenemos hambre, las patas de la mesa parecen gigantes,
la radio truena, no hay nadie,¡ no!, no hay nadie...
sólo lágrimas
y el rostro
y las manos
y el uniforme escolar llenos de pelos
y el perro
y los dos temblando bajo la mesa
del cielo, sigue cayendo la lluvia metálica,
las entrañas de la tierra se desangran
pájaros con alas de fierro, oscurecen el cielo,
esa mañana.
Isabel Gattarello
Vengo de cielo abajo
con mi mano de hierba,
buscando un verbo
que me lleve a la salvación.
Mi niña azul necesita
encender bengalas de regreso.
Es una quimera la libertad,
una carta de amor extraviada.
He dejado huellas
de canciones viejas,
y estoy, mujer espejo,
mordiendo el pan del frío.
Necesitan mis dedos
ejercitar la ternura,
está vacío el cofre
de las caricias que me dieron.
Mi letra es lo que soy
los que queden dirán cómo fuí.
Resucita la cruz de mi carne,
en la mañana seré ventisca y trueno.
Everardo Antonio Torres González
Como la noche en tu falda
son la sábana que alcanza
a cubrir la intimidad
en la sombra del zorzal
que canta para llamarte
y mis flores son la parte
que cubre tu corazón.
El vuelo de la canción
en el sol que desvanece
la noche cuando aparece
en el sueño de tu voz.
Mis flores son campo nuevo
en los desnudos aretes
son la savia de los besos
en los pretiles del tiempo
los renuevos en el viento
el ondular de los peces.
Mariposas en tu pelo
caleidoscopio que gira
son luna cuando te mira
desnuda en el universo.
Mis flores en el desvelo
son parvada de murmullos
que posa en los senos tuyos
el aroma de mi cuerpo.
Máximo Ballester
Los veo salir del túnel. Y jugar
con los astros, los crepúsculos, las olas,
el dolor, todas las cosas. Todos con su
número diez, con el sol en las espaldas.
En la gran cancha de la poesía
soy ese chico que les alcanza a los poetas
las palabras cuando se van afuera.
Alcides Rojas Gil
Es una flor disecada
son los pasos imaginarios de un niño que juega
a perder la sangre
Se hace el rocío
se destila la luna
el alba abre las alas
nace una promesa de regreso
mira los ojos de la esperanza
cuando la mentira la devora
como león hambriento
Al salir el sol pude escucharlo
dejó en gravidez la noche
gritó con los tifones
Donde se sostienen sus pasos estraga el hambre
y se funden las sombras con el viento
Son la tierras donde los encontraremos
muertos de inanición
Este es el retrete del mundo
ámbito de miserables
son los días y las noches
donde su alma está plasmada
la ira impotente que el sol tuesta
el llanto que usa las llaves de la muerte
el aliciente que se acurruca
y antes de morir mira a un buitre
y la muerte lo mira
Algunos al final deben dar gracias
por su corta vida
Jennie Escobar
en mis oídos
cada vez
que metes
la cabeza
dentro del televisor.
Brebaje sintetizado
sorbe toda tu atención
la obesa boba
te mantiene el corazón
en la boca;
en vilo
noventa minutos
que no puedo traspasar.
Ivana Szac
aquí la vida circula
con otra energía,
con huellas clandestinas.
Ojos mirando por todos los costados.
Indagamos el origen
de nuestros labios
esperamos imposibles
fiebre en el corazón.
Electricidad intensa
en nuestras venas.
El mundo nos exige
un cortocircuito.
Cacho Galan
Emma crece.
Sueño.
En uno de esos sueños un chiquito, sentado sobre un ave, me hace
señas.
Creo reconocerlo. Se parece a mí cuando tenía esa edad.
Los años han pasado.
Hubo heridas. Se curaron con capas de nácar cubriéndolas. Una
devino en una perla.
Ella me ayudó. Sabe el nombre de las flores.
Soy hombre de palabra.
José Oscar Perdigón
para ver como decaen los rebaños
ahora mis pies no caminan los ríos
ni mis manos agitan los vientos
sin embargo allí está el sol
como un signo hecho de arcanos
con las maderas que los árboles han tallado
en el negro vientre de las aves de rapiña
no quiero cerrar mis ojos
con el candado de la indiferencia
ni caer en la ciega incapacidad de comprender
a mi izquierda se aviva el fuego
con el aliento de los desterrados
a mi derecha se encadena el espíritu
con indulgentes palabras
Virtudes Reza
de libertad obligada,
cuando las gotas de cariño
se revierten por hilos invisibles,
por fisuras ganadas en el sufrimiento,
...
Mirta Monica Roncarolo
Caen pétalos de mi alma
Como lluvia de otoño
Sobre tus pestañas
Y sé que quedaré desnuda
Tus brazos rodearan
Mi s intimidades corporales
Y espirituales
Como ramitas de lazos de amor
Así recorreremos el camino
Obsequiándonos naturaleza
Hasta el fin de los fines
Saulo Gomes de Sousa
a la medianoche,
y eran jóvenes
tan jóvenes.
Ahora son dos viejos
que viven en ciudades
distintas,
con familias distintas,
con hijos distintos.
Pero los dos se recuerdan
de este beso de pasión,
de este amor de juventud.
JOSÉ MARIO CASTRO y JUAN CARLOS VECCHI
Aquel ladrido azul
en el discurso traicionero
de la noche.
Gotean
siglos
de
nieve
sobre un techo prometido
(cerrado y enviado),
como espalda de cielo
para este desabrigado.
Tortura blanca y
yo sangrando azulidades.
Jennie Escobar
es el ombligo de la noche
seduce ideas escondidas
debajo de la alfombra.
Las culpas excitan
a las sombras
y ellas dilatan sus orgias.
La calma calla
para escuchar los lamentos
del mundo
ruge
como estampida
de aviones de papel.
La muerte es una sustancia
repentina
deja una mancha
de ausencia.
Juan Ricardo Sagardía
La dulce niña
desapareció
entre tus dolores.
A cambio
resurgió de las cenizas
una asesina serial,
de hombres inconclusos.
Victoria Asís
Los dos inmersos,
en aguas poco claras,
la palabra es la poesía,
que me incuba, me cobija
y me quema . . .
Como la pasión que me
inspiras y me encaja
viva en tu retina.
Lúdico rito
de escalpelos y tijeras
queriendo interrumpir
esa vertiente de transgresores
sudores, que anega la sangre
y la desboca.
Aunque seas el sura original
de mi sino, camino de espinas
y guijarros, o
canto y poesía . . .
Más lo que anhelo,
es un refugio
de silencios infinitos.
Karina Sacerdote
una bandada de pájaros pasa
forma una ve
una ve corta y dos comas coronando el vértice
una ve corta y dos comas y un punto
y yo soy ese punto al final
ese pájaro que no forma parte del dibujo
del dibujo perfecto de la ve con sus dos comas
soy ese pájaro que ni siquiera está tan cerca
soy estas alas que vuelan solas
que se apartan deliberadamente
de lo perfecto de lo casi perfecto
soy un punto que mancha el cielo
un punto pequeño que rompe simetrías
soy pájaro rebelde de ataduras
no tengo jaula ni bandada
contemplo a distancia conveniente
para ser parte y no serlo
para que la anchura me alargue las alas
y ni siguiera soy pájaro
pero se me ve
desnuda
en un punto
del aire
Marina C. Kohon
devastándome
cómo sería prescindir
de estos remolinos
que me dejan mitad
yeso
mitad en sangreviva
a veces
me pregunto
cómo sería
vivir sin autodagas
entre sedaalgodón
como muchas
que no se dejan exodiar
y la vida les pasa
silbando bajito.
José Oscar Perdigón
no es que sea la sal
ni la levadura
ni el pan
ni el vino o el licor
o los energizantes
tampoco es este herrumbre de ocio
es esta costumbre de andar
deshilachándome por los toscos laberintos
de aquellos que se mueve
con mi sombra
Cacho Galan
Sin el menor asomo de duda
elijo retraer tu estilo único
a los mejores de los días
que vivimos en armonía.
Para ello agrupo tus palabras
tus gestos más ínfimos y queridos
tus imágenes más íntimas
y los entrego a mi memoria.
Te rescato del cruel olvido
en mis actos tan rutinarios.
Con un énfasis propicio y sutil
los devuelvo a los días queridos.
PEDRO PABLO VERGARA MEERSOHN
Amo tu boca y tu flor de fuego.
Amo tu risa y tu silencio.
Tu mirar de estrellas y tus cabellos.
Amo tu amor, amo tus besos,
tu ser, tus playas, tu sal y tu cuerpo.
Te amo mujer, despierto y en sueños.
alborada de luz, mar de recuerdos.
OSCAR PERDIGÓN
(paisaje lésbico)
lencería con encajes
como piel de amapolas
yuxtaposición de caderas que eriza la piel
tersuras del tacto alucinado
la saliva brotando como germen
al roce de las lenguas
humedad entre las comisuras
sed del licor hermafrodita
embriagadores temblores
desde lo profundo del instinto
más-turbación
vagina-ción
VALERIA DUQUE
Aquí estamos.
Sin pan, sin agua, sin dios.
Las incertidumbres en pausa
destacan pensamientos
en intermezzos de vida.
Hubiéramos de preguntar por todos los casos
por todas los dogmas, por todas las identidades.
Pero aquí estamos, una y otra vez dudando.
Nuestras manos callan
nuestros pasos gritan por una respuesta
¿ Estaremos en metamorfosis agonizante ?
MAGDA
Me esperarán tus manos,
tus caricias.
Soñarán con lugares infinitos
anhelarán desmontar el puzzle
inabarcable de un cuerpo de mujer.
Ese que tú vislumbras
adivinas.
Me buscarán tus ojos
entre la soledad
de una calle repleta,
en el silencio
que produce el gentío
corriendo hacia ninguna parte.
Y me verás llegar,
marcando cada paso en el asfalto
abriéndome camino
sin perder tu mirada
mientras me ofrezco a ti
completa, sin tapujos
embutida en mi traje de invierno.
Mis dedos te acarician
sin salvar la distancia
que de ti me separa.
Y de pronto sucede
Salto, saltas barreras
atraviesas distancias
y te encuentro
y llegas y me abrazas
me entrego, tu te entregas
y de pronto amanece
y la ciudad dormida se despierta
el invierno es verano
sobran las primaveras
y es domingo.
LUIS DE DIEGO AGUILA
Tus manos son de seda,
suave caricia que provoca
mis eléctricos escalofríos
cuando resbalan con dulzura
por mi piel de pergamino.
¿Y tus dedos?
Son tus dedos largos,
dices que nacidos
para tocar un piano,
y ese piano lo truncaste
por mis teclas sagradas.
La palma de tu mano
asemeja un huracán,
la garra afilada del águila,
¡adormideras en erupción!
Y, sin embargo, atesoran
suaves caricias en mis cabellos.
¿Y tus uñas?
Que viven del arco iris con que las pintas,
con doseles de catedrales y pinturas
de todas las edades,
entre arañazos de placer
y clamor de pasión.
CACHO GALAN
Sin el menor asomo de duda
elijo retraer tu estilo único
a los mejores de los días
que vivimos en armonía.
Para ello agrupo tus palabras
tus gestos mas ínfimos y queridos
tus imágenes mas íntimas
y los entrego a mi memoria.
Te rescato del cruel olvido
en mis actos tan rutinarios.
Con un énfasis propicio y sutil
los devuelvo a los días queridos.
EMILIO MUÑOZ MEDINA
una pulga saltarina,
un señor que no camina
chimenea en un tejado.
Una reja de ventana,
un amor que no ha venido,
un suspiro que ha salido
de una dama casquivana.
Una puerta que se ha abierto,
un portero que vigila,
un señor que toma tila
en un bar en el desierto.
Veinte platos de fabada,
una rosca de churrito,
cuatro cabras y un gatito
y el derecho de pernada.
Un amor inconsolable,
tres palomas mensajeras,
una dama muy soltera
con ese Cloony adorable.
Todas estas son las cosas,
que por pensarlas la dama,
se quedo sola en la cama
sin el guapo,...con sus cosas.
EMILIO MUÑOZ MEDINA
una pulga saltarina,
un señor que no camina
chimenea en un tejado.
Una reja de ventana,
un amor que no ha venido,
un suspiro que ha salido
de una dama casquivana.
Una puerta que se ha abierto,
un portero que vigila,
un señor que toma tila
en un bar en el desierto.
Veinte platos de fabada,
una rosca de churrito,
cuatro cabras y un gatito
y el derecho de pernada.
Un amor inconsolable,
tres palomas mensajeras,
una dama muy soltera
con ese Cloony adorable.
Todas estas son las cosas,
que por pensarlas la dama,
se quedo sola en la cama
sin el guapo,...con sus cosas.
EMILIO MUÑOZ MEDINA
una pulga saltarina,
un señor que no camina
chimenea en un tejado.
Una reja de ventana,
un amor que no ha venido,
un suspiro que ha salido
de una dama casquivana.
Una puerta que se ha abierto,
un portero que vigila,
un señor que toma tila
en un bar en el desierto.
Veinte platos de fabada,
una rosca de churrito,
cuatro cabras y un gatito
y el derecho de pernada.
Un amor inconsolable,
tres palomas mensajeras,
una dama muy soltera
con ese Cloony adorable.
Todas estas son las cosas,
que por pensarlas la dama,
se quedo sola en la cama
sin el guapo,...con sus cosas.
Leonor Rodríguez Rguez.
Cuando un amigo se va
se fue una parte de tu camino
se queda el corazón constreñido
sin saber hacia donde remar.
Cuando un amigo se va
lo suple otro corazón amigo
que te ofrece su pecho aguerrido
donde descargar tanta adversidad.
Pero es verdad
que al amigo no se olvida
son cariños de amigo
que ninguno es igual.....
y en tu interior
lo recuerdas con alivio,
el corazón quedó expandido
en el abrazo dese otro amigo.
Ayyyyy señores....
cuando el amigo es tu esposo
se pierde parte de un todo
zantulléndote en un pozo;
las tinieblas te agarran el alma
deambulas como ave letargada
perdida en tormenta de invierno
sin encontrar el camino a casa;
se te vuelve todo perezoso
el tiempo se duplica, sin decoro,
esperando la vuelta del trabajo
del que en tus entrañas llevas gravado;
errante miras al cielo en noche de Luna
y pierdes la cordura.....
le hablas al lucero que más brilla
viendo en él, el alma por quien suspiras;
te pasas las noches en vela
soñando quimeras en recuerdos y esperas
y sigues soñando que está a tu lado
notas su aliento, oyes sus pasos.....
un beso fugaz, una mano.....
un te quiero somnoliento........
un revuelo de sábanas al viento
¡y un abrazo de tigre hambriento!
Ammm, te despierta el alba, en primavera,
con trinos de pájaros, aromas de rosas....
rayos de sol iluminando párpados....
ahí, te das cuenta del engaño.......
Vuelve el espejo de antaño
añejo, primoroso, enamorado
de tantos años juntos, ahora separados...
y te aferras a él con cariño enajenado.
Separación sin retorno
solo en mente el recuerdo ensoñado
que al final es grato
y envuelve tu otoño en primavera-verano.
MARITZA GOMEZ CRUZ
Las horas son ríos de agua
que corren, raudas,
hacia el laberinto oceánico,
se pierden, en la lontananza
de lo impredecible,
se muestran sañudos
con el eterno entonces
y vacían de ganas
los mejores momentos.
El tiempo, las horas:
adónde corremos?
cuál es la meta, perseguida
con ahínco?
Los minutos vuelan,
las horas se escurren
y en breve segundos,
serás polvo y paja.
Adónde corremos?
si cada minuto,
si cada segundo
está calculado,
previsto, estudiado,
por el destino registrado?
Adónde corremos?
si de todos modos
llegará la nada.
JORGE HUMBERTO
No sé cuántas almas tengo,
voy de este, que ahora os escribe,
para otro, sin que tal me
perciba:
sólo la poesía tiene
ese fidedigno don.
Entonces soy muchos,
el mismo tiempo temporal,
en que un sueño vuelca realidad,
y yo me cuestiono, quién soy.
Tengo mil ventanas abiertas, de par en par,
que me muestran todo este inmenso mundo,
ceñido por el sol, que arde alto en los cielos.
Y mi ser abstracto se confunde
con el paisaje en el que me envuelvo
para ser en el su esencia,
tan translúcida como coherente.
Abro los ojos , me doy vuelta y me indago:
Sí, muchos es quienes yo soy,
entonces soy la propia naturaleza,
que siempre se innova y tiene mil faces.
Y como en un río de concreto,
soy los ojos que acechan por detrás de mí,
por encima de mis hombros,
como intentando adivinarme.
OSCAR GALANTE
esos dos pájaros
se hostigan bajo el sol
del mediodía
flores primeras
incendio de colores
como mis sueños
incertidumbre
de la lluvia que cae
cuando sale el sol
Leonor Rodríguez Rodríguez
Misiva me llega en mala hora,
el mochuelo se yergue en la noche
agudiza ingenio sin derroche,
mi mente ofuscada se atora.
La luz de la Luna en buena hora
a las letras alumbra sin reproche
de los versos contenidos en broche
que me llenan el alma y vanagloria.
Absorta, sentada dentro del jardín
del ave que merodea ansiosa
vuelvo a mi ser por aromas sin fin....
desprendidos de tu broche de rosa
en suspiros que llegan a mi confín
cuando el ave se va temerosa.
FANNY JARETON
Otra vez golpeas
con el yunque de tu posesión.
Sangro por el costado
voy perdiendo albedrío.
Mira tus manos
¡Míralas!
No me conviertas con tus ajustadas caricias
en un pajarito muerto.
Adriana Olivares
Quizás amor no nos pertenezca el tiempo,
pero nos aclama el ser y el sentimiento.
Sobrevuelan sensaciones sin que nos toquemos
y no hace falta ,
una noche bastaría para ser eternos,
bebernos la luna, inhalarnos en deseo.
Negar el pecado que nos nombra,
nos motiva a ser la inspiración
que desangrarnos en versos.
Ser prohibidos no impide ser nuestros,
hacerte mío, cuando ya lo eres por entero,
porque tú y yo nos pensamos despiertos,
escribiendo esta historia día a día,
con noches donde sobran las palabras
cuando solo nos tenemos.
Me desbordas sentimientos,
obsesiones, me enamoras, me calmas,
generas esta lucha de querer amarte
y olvidarte.
Puedo confundirme, fingir marcharme,
intentar cambiar nuestros nombres,
pero jamás cambiar nuestros cuerpos,
donde ajenos y sublimes se desnudan
las caricias y los sueños
cuando escapas conmigo vulnerando los sentidos
en la fragilidad de este amor donde renacemos.
PABLO EMILIO RIVERA SANCHEZ
Es hora de levantar
los ojos para mirar
si el presentido amor llego
tal vez ahora se quede
y quiera acompañar
mi costado en el camino.
Porque son tantas las historias
y es tan grande el corazón
que no quiero perderme
en las encrucijadas de la vida
sin saber de qué sabor
eran sus besos...
de que color sus ojos al mirarme
y su voz al decir te quiero.
Quisiera que fuera esa tu presencia
hermosura de mis días
para recitar letanías
arrullándote en mis brazos
sintiendo el calor de tu cuerpo junto al mío,
para detener el tiempo y verte llegar
como la brisa suave y mansa hasta mi pecho
y mirarte así...de frente... y decirte
¡hola amor!, ¡hola amor!...te he esperado siempre.
BLANCA ORTEGA LUQUÍN
Acaso el que embeleza y estremece,
quitando el aliento y dejando al aire,
imaginación a destiempo cual vuelo,
de mariposas en plena primavera,
acariciando tierna y suavemente,
la textura de los labios húmedos,
y ardientes deseos provocados,
acaso por el beso enamorado.
JEAN MACHUCA
Mi tierra llora
por el hambre de sus estudiantes
Mi pueblo sufre porque no sabe qué hacer
El asfalto de las calles hierve de ira
Mi cielo se nubla de gases llorones
No se dan cuenta de que perdemos la libertad
En este suelo acostumbrado a saborear la sangre de los más pobres
las almas de los justos claman justicia
Mi tierra llora
y se lamenta de haber florecido
porque ahora morirán todas sus flores
ahogadas por la ambición de energía
Mis ojos ya no soportan el peso
de las ojeras de la clase trabajadora
Mis manos se llenan de furia
Se cierran mis puños y se preparan
La violencia se reúne con el miedo
y mi espalda se carga de cansancio
Las vidas tratan de continuar
Mi pena ya no es sólo mía
porque no la sufro yo,
porque la sufre mi gente
Me duelen los tímpanos
por el ruido de los gritos de clamor
de quienes existen en silencio
vigilando la sordera de aquellos que no están
¿Quiénes son los más despiadados?
¿Dónde están los que son felices?
SILVIA PATÓN CORDERO
Por un querer maldito
el alma perdió vida
y sintió aquella herida
de su destino escrito.
Pues nunca fue delito
amar con desmedida
pasión, mas si sentida
ira por lo que cito.
Por exigir la muerte
del que amando se entrega
y que de su honra niega
toda ventura y suerte,
así no es justo el verte
siempre en cruda refriega
con lo que harto reniega
la dicha de tenerte.
MORUS GÓMEZ
Para volar nuevamente
como mariposa agito mis alas
me poso en tus sueños,
entre cada verso escribo mi eco
dejo mi sino entre tus deseos,
libo de tus labios mi cálido aliento
soy mariposa que revolotea
valles y caminos
estrellas y versos
prendida a tú nombre
sigo mi sentir.
BEATRIZ MARTINELLI
el horizonte rojo
fulgor
detrás de los árboles
violeta el color que se entrevé
............
rojiza la tarde
las manos con las manos
la piel con la piel
el corazón
una hoguera
.............
alguien me llamará
con una voz desconocida y nueva
estaré atenta
porque alguien me llamará
y sabré escucharlo
..................
rápidos los pasos
se deslizan
se entrelazan
se enroscan
pretendo correr
estoy paralizada
.............
un día
no sabría explicarte
cómo ni porqué
pero un día cualquiera
me llamará el sendero
que se abre ante mis ojos
no sabré de regresos
Ana I. Hernández Guimerá
ama tu recuerdo.
Desmembrados huecos,
lunas invisibles.
Mirada en sonrisa
abre la frontera
del te quiero quiero
deslizado al sueño.
Abrazo tus labios.
Me lleno de ti.
Busco así tu cuerpo,
perfilado en sombras,
y son ya mis ojos,
veladas estrellas
en pos de tus manos.
Veloz hacia mí.
Gabriela Piccini
que te armes
te defiendas
que te pongas de pie
antes de salir de la oscuridad
que te abrigaba
a ese lugar en el que selvas tu muerte
de la verdad que reluce como un filo
José Oscar Perdigón
tomo un trén ausente
que me lleva por un viaje
donde se posa la luz
que me insinúa pasadizos secretos
y no comprendo….
¿por qué claridad ha entrado mi ventana?
¿por cuál puerta ingresan los hacia afueras
o se escapan los hacia adentros?
¿Por qué negrura las sombras nos niegan la verdadera oscuridad?
¿por qué luz de adentro se alimenta la de afuera?
¿con qué resplandor se encandila el alma?
¿Quién mira esta alegoría de miradas?
¿qué ocultan las clarividencias?
¿quién interpreta estos signos?
¿quién escucha esta música interior?
Osvaldo Norberto Lázaro
Las manos tienen alma
y hoy se han vuelto tijeras,
el día se ensancha de sombra
duermen baldosas en el torrente
donde la luna descansa,
la voz de todas las voces
el tiempo de todos los tiempos
la libertad arrodillada
bajo los besos agujereados
desvanecidos sobre el pétalo
Ser y no estar
ser y no existir
ser y no latir
ser y no vivir
Tiempos
diminutivos de ausencia,
pedregal donde van a bañarse
las ráfagas de océanos
como agonías muertas
como mapas sin lugares
como mentes que no despiertan
Y la voz del amor
nadando sola
ahogando su veneno
en los lúgubres arrecifes
donde los peces lloran
donde el manantial se tuesta en primavera
donde todo se va para abajo
Tirado por piel
el carrusel de los viejos niños
en la punta del mediterráneo
va rodando
como una casa que perdió
la llave
como un abismo que no tiene
fin
Llamar, perder, olvidar, besar
la mitigación de la causa,
el niño que pierde sonrisas
debajo de la calcomanía de una foto
Asomar la doble miseria
de enterrar la creación
Maria Florencia Boccio
No padeces hambre,
pero tienes voracidad de vida
No padeces sed,
pero la sientes
cuando amanecen tus desérticos días
No sufres el frio
pero tiemblas
cada vez que te acuestas
tras una jornada gélida de rutina.
No adoleces de enfermedades
pero te sientes enfermo de soledad
entre una multitud que te rodea
No robas,
pero debes soportar a diario,
constantes estafas y fraudes,
atentados fortuitos
a tu confianza
Y te hacen temer,
dubitas,
ante el mínimo paso
ante la menor sonrisa.
Te invade la incertidumbre
La angustia te asalta
No encuentras refugio
que te brinde calma.
Es la desesperación,
la pérdida total de la esperanza
Pero todo tiene un límite
Remando has de llegar a la orilla
Una vez que tocas fondo
solo subir a la superficie
tiene cabida.
Créeme,
yo también algunas veces
en el océano del abatimiento
me siento hundida.
BELÉN VECCHI
¿Qué criatura alimenta
las llagas de tu infancia?
Canté: quien no arde en preguntas,
no busca ni desea.
¿Qué líquida sombra nutre
los espantos de tus cuellos?
Pedro Vergara Meersohn
Si he de morir
que sea en Granada.
A la sombra de mil olivos
y bajo la luna gitana.
Con un eco de voces roncas
y una guitarra que brama.
Un zapateo sin fin
y cuatro castañuelas de agua.
Si he de morir
que no sea en la cama.
Quiero que me bese el viento
y echarme en verdes sabanas.
Si he de morir
que sea en tus pechos,
enredado en tus cabellos
y bajo la luz de tu enagua.
EBRIO DE TI
Ebrio de ti,
de la noche
y de la luna.
Ebrio de besos
salados,
de olas rompiéndose
y de playas bordeadas
de espumas.
Ebrio de tu cuello
alargado,
de tus hombros
desnudos
y de tu espalda
que se pierde
en dos dunas.
Ebrio de tu amor
sin inicio y sin fin
que me moja el alma
como la lluvia.
Ebrio de tu mirada
de aguas dormidas
y de tus pechos floridos
donde mis labios
buscan cuna.
Ebrio de tus labios
y tu vientre humedecido,
ebrio de deseos y de locura
Lidia Elena Caraballo
ESTOY AQUÍ…lo sé porque me atraviesa lo inédito de este instante,
lo inmediato me apresa con su olor a lavanda o a atardecer desterrado.
Desempolvo horas en la prisa
- ahora ellas están quedas, pero despiertan
y rumian un pasado de cuchillos y besos,
o roces comprometidos con cierta eternidad hoy ausente,
cuando pertenecíamos a ese momento crucial de los estertores
y todo el mundo se vestía en plural.
Teníamos un miedo atroz al tiempo…
todavía no me curo de ciertas saetas que destila el ayer,
de esas verdades mutuas que se corrompen
con la discontinuidad y el egoísmo mortal del ahora.
Luis Concha Henríquez - Chile
De la vida conocida como el patio de tu casa
o la vida que vendrá tensando el tiempo
cual la lienza del borracho trompo nuevo,
algo hay.
Algo en todo está el escombro
cicatrices del tabique sobre el hombro
cuando el beso fue un ardid y una promesa
y algo más que el proceder de tu tristeza
rememoro,
Rememoro el dominó de tus palabras
al conjuro de caídos palitroques,
una a una de eslabón y dura daga
en la vida conocida
como el patio de tu casa
así de simple
tu retrato, un bien raíz de mi esperanza,
heroica.
Me sostiene,
distribuye
sus plegarias
en el patio de la casa y los rincones
que hacen falta.
Elisabet Cincotta
"garúa tristeza"
Enrique Cadícamo
Corre la garúa
por los grises
juega rondando mejillas
de calles inundadas de poetas
un bache canta con voz de vino
las bocinas bacilan la pollera
el viento suspira entre sus piernas
ella pierde la mirada
él la recoge azul entre sus palmas
el obelisco colorea tristeza de llovizna
mientras vos/ transeúnte
replegás madrugadas de laburo
y la garúa sorprende con barro la rutina
JESÚS ALBO
El beso aquel que se hizo ruego,
el que dejó tantas horas inconclusas,
el que detuvo el tiempo con excusas,
Lo deseo ahora, con su eterno fuego.
Empezó con el ansia, como juego
y fue cruzando rincones de las musas,
sentí los mil colores que tú usas,
para decir..., mi amado..., luego.
Esperé muchas noches que llegara,
pero el beso se fue con el olvido,
sin que mi alma por fin se completara.
Quedé solo..., abatido, constreñido,
por el beso aquel que ya deseara...,
Mas nunca regresó..., lo había perdido.
SAÚL SANCHEZ TORO
Beso que sabe a tormenta,
a placer de noche infiel,
el que me eriza la piel
y a mi sangre la calienta.
Beso que no se lamenta
aunque huela a engaño cruel,
ese que me sabe a miel
y mis pasiones aumenta.
Besar con amor es bueno
y mejor si es verdadero
mucho más si es el primero
y si en él hay desenfreno,
y si hay con él una historia
que se grabe en la memoria
BERNARDO MARROQUÍN
Cuando quiero regresar en el ayer,
Cierro mis ojos,
y en silencio retrocedo el tiempo
Y me a acuerdo de ti,
Al regresar al presente
Sonrío porque te volví a ver.
ELENA BARILE
Aún conservo el aroma de tu cuerpo
junto al mío. El calor de tus brazos en la
madurez nocturna
Aún percibo tu aliento en mi
cara de noche .
Aún se esfuerzan mis ojos para no
llorarte más !!!
SEBASTIÁN MARTINEZ
Labios de cenizas
En el rubor de La vida,
Tejen y destejen las trenzas de lo previsible.
Piel de arena y
Falda que acampa tendida sobre ella.
Abriendo el follaje del nido gastado y sin brillo.
¡!!TODO PASA!!!......!!Y no era solo eso!!!.
La tristeza,
El abandono……
Vinieron a vivir en el rincón del invierno.
El frio de la destrucción y
La soledad en el pecho…..En el corazón envejecido.
Puso al desnudo,
Los días y las horas en el calendario…..
Único significado
Que fueron uniendo los eslabones
De los retratos rasgados.
Sobre los pies desnudos y húmedos
Filtraron las gotas que
Corren las horas y los días,
Rescatando la primavera.
Como estrella fugaz,
Asistiendo mudo……La decadencia, que formaba parte de mí.
Jorge Villella
Sé soñar sin sueños
soy serenamente sensible
siempre sigo sendas
serpenteo su sentido
supero sinuosidades
satisfago soledades.
Silencios, suspiros
son seguramente
secciones segmentadas
superadas sólo
si salgo sorprendiendo
sino sombrío.
Sobriamente sostengo
sanas soluciones
sobre secretos severos
sin sobresaltarme
si situaciones siniestras
surgen súbito.
Sólo solicito
se sepa
si soy suficientemente
sutil
sobre sentidos
sagazmente significados
sin siquiera seleccionar.
Jorge Humberto
Guijarros que en el río
hacen lindos empedrados,
forman pequeñas olas en la superficie de las aguas,
junto a la márgenes que las delimitan.
En el bullicio de su baile líquido,
hay un zigzaguear.
Hay debida placidez,
junto a la orilla, del pequeño río,
creciendo ahí, bellas flores silvestres.
Ladeado por árboles frondosos,
que tocan levemente, el azul de los cielos,
sus raíces son cómo largos
brazos, que, en el suelo, se pierden.
Y en la cima de sus copas, en las ramas,
escogiendo su nido,
varios pájaros entonan bellísimas sinfonías,
haciendo eco a través de los arbustos y las grietas.
Entrelazado en la profusas ramificaciones
de las matas,
hay un pequeño barco olvidado,
corroído por las agritud del tiempo,
y por la vastedad de un bosque cerrado.
Más al fondo, junto a una roca primitiva,
lo que resta de una casa abandonada
aún emite sonidos,
parecidos a risas de niños.
Y hay una libertad que emociona,
en quien nota este pedazo de tierra y de agua,
en la rudeza más pura,
de la utilitaria naturaleza que se muestra.
GABRIEL CRUZ
Prospera la desilusión
a golpes de silencios
que adornan el museo
del olvido
que es como decir la interperie
el arte de abrigarnos la insolencia
de plantar semillas de rinocerontes
en el lago de la vil ingenuidad
Y el hambre se alimenta
de promesas somnolientas
como pájaros con alas
de serpiente
que es como decir la indolencia
el harto arte insano de pegarnos
en la única mejilla de repuesto
a la hora en que la eternidad resume
el destino marcado de ser pobres
Y el mundo es un sistema
operativo que te amputa
el punto G de la esperanza
a puras penas
que es como sentir la lengua fría
de aquellos mercenarios de la angustia
que suben al subcielo de los sueños
si a alguien se le ocurre sonreir
al momento en que se oxida el bisturí
amalia zacoutegui
Que venga a mí, que llegue el vendaval que me destrone.
Que ocupe el fuego primero de mi hoguera
este temblor de pájaros que me salvan, esta herida bendita de lo incierto.
Apenas ayer, la certeza fue todas las emboscadas.
Hoy cae la lujosa molienda de una cascada de estrellas fragmentadas
y ya no sé decirme en nombre de mi nombre,
que se deshace, se disipa como un amor desgajado y abatido.
Que venga a mí el viento huracanado,
su cabello de flores olorosas, esa gasa que danza por sobre el precipicio,
en el aire que es beso y levedad de suspiros.
Hasta que mi voz al fin se desintegre,
hasta que mi fe se deje flotar entre los párpados y ya no me represente,
hasta que mi alma sea bosque rumoroso de enigmas,
un murmurar la fragilidad,
luciérnaga fugaz que destraza las sombras y se enciende.
MORUS GOMEZ
Mirada que se pierde en un cielo sin luna,
pies descalzos sobre las olas,
el alma desnuda....
siguiendo la luz de dos faros que alumbran
los peces me guían a tus aguas profundas.
Aire que agita la mente y la carne
tormentas de sueños, huracán de deseos
amazona que cabalga en el océano tu cuerpo,
conquistando en su centro todo el universo.
Movimientos de placer, gemidos, jadeos
se fugan de la piel todos los secretos
tus besos son brisa de mis pensamientos
tus ojos los faros que guían mis deseos.
Mi cuerpo te espera tendido en tu playa
vive en la espera de un parpadeo que agite el oleaje
arrasando las dunas que ha dejado el tiempo....
Mirada que se pierde en un cielo sin luna,
pies descalzos sobre las olas,
el alma desnuda....
EVERARDO ANTONIO TORRES GONZÁLEZ
Sube la noche
las escaleras, en la frontera
de mis fantoches.
Y si los mares bañan la luna
qué voy a hacer si la luna quiere
bañar su boca con blancas olas
de sal y bruma.
Busco los labios
en la penumbra, desde los ecos,
desde la bruna sombra de otoño,
como serpiente que desde el vientre
muestra los dientes del abandono.
Suben los rayos
de caracolas, las hojas tiernas
de sol sin fondo y en un suspiro
baten el nido donde te nombro.
Soy un motivo
pálido, etéreo,
casi cadáver, casi perfecto,
como una carta de corazones
rondando el viento.
Llevo un llavero,
con siete llaves, para el cerrojo,
de tus cantares, que en cinco notas
colman la sed de mis costillares.
Vivo en tu sangre,
en tu universo, en los recodos
de los pesares,
y sin que sepas lamo la sal
de las soledades.
Sube la noche
las escaleras,
con paso lento, como la espera,
y cada gota de lluvia flota
como si fuera
un sueño nuevo, húmedo y cierto
que te envolviera
con el recuerdo desde la noche
en las escaleras.
ANGÉLICA HOYOS GUZMÁN
Gritarnos de este silencio,
destapar el graznido de la sangre en el agua
derrumbar cada rincón habitado por la ruina
¡Desanublar el mundo de palabras!
Que este cuchillo taje los ruidos de los carros,
se deslice imparcial sobre los rastros falsos de los trenes.
Suave
penetre
hondo
el bullicio en las manos empuñadas de los transeúntes.
Corte
hunda
de vueltas al mango
a la herida abierta échele sal de memorias, arda su voz.
Cuando acabe todo lo que calla
seremos el filo iluminando las aceras dentro de las casas.
SILVIA PATÓN CORDERO
¿Y qué hiciste, ingrato Alberto,
de los sueños que en ti puse
si luego que me repuse
de la llaga que has abierto,
te propusiste encubierto
desgarrarme, que supuse
morir por ti, con acuse
de años entre desconcierto?
Quererte no fue mi acierto,
puesto que mi amor dispuse,
para amar a quien no acuse
de mi honor, con desacierto.
MARITZA GOMEZ CRUZ
Levántate, alma desconsolada!
No fueron vanos tus intentos,
ni fallidas las sutilidades
de tus horas alegres.
No en vano pisoteaste los cercos
ni pusiste carteles en la Luna,
no fue en vano que, desangrada,
te arrastraras a los pies de los
árboles a lamer su savia
y a curar sus heridas profundas,
esas que laten por falta de cuidado,
de amor,
de ternura y sosiego,
insondables como la congoja
que te atenaza en la hora postrera.
Levántate y aviva la llama en tu horno!
El horno en que quemaste
tus mejores sueños,
el que ahora te grita:
aún estoy aquí, aún estoy listo!
Devoraré toda tu nostalgia,
todos tus pesares,
las desilusiones!
te devolveré, nueva y palpitante,
al goce de la vida y de
nuevos amores!
VALERIA DUQUE
Una carta,
una silla,
dos recuerdos.
Toda la oscuridad en humo.
Hubiera sido encuentro
y estaríamos perdidos
hubiera sido luz
y estaríamos ciegos.
El camino de vuelta
nada más es que
explosión de estrellas
ANA MARÍA MANNO
no está mi verdad
era una forma de ignorarlo
el olvido con su odio franco
despertó
a la ausente del bosque.
MARÍA MONTSERRAT BERTRÁN
La luz del pensamiento
es un amanecer abriendo capullos,
allí el ojo submarino
desafía a los manantiales del mundo.
Donde hay claridad y bienvenidas
hay victoriosos y antihéroes
hay camino
y caminantes
caminantes con el fuego transformando el miedo,
el miedo en pez,
y el pez en agua,
en agua que corre
piedra sobre piedra
alma sobre alma.
