Jennie Escobar


La inocencia de la madrugada. (Dedicada a las víctimas de las inundaciones.)

 

Las aguas

 se arrastran

 con la mirada turbia

 como serpiente sin cauce,

 muerden

 la inocencia de la madrugada.

 Puertas y ventanas

 ser resisten

 a la marca del fenómeno

 con sus músculos descarnados

 y el espíritu arqueado.

 El miedo

 sube por las paredes

 deja su silueta aceitosa

 en la incertidumbre

 de la oscuridad.

 El cielo se pronuncia culpable

 y castiga con su látigo eléctrico

 la espalda desnuda

 de la ciudad,

 los ornamentos del peligro

 la enjoyan como vedette.

 Confirmando su asistencia

 la muerte

 deja su autógrafo.