Carlos M. Valenzuela Quintanar

CARICIAS


Que el rocío de la mañana
deje en tu bello rostro
las caricias que ayer,
no pude darte...,

y que la esencia de los campos
deje en tu piel
mi aroma, llena de mi fuerza,
que en este amanecer
tú no tendrás.


MECIENDO MI OCASO

En el ocaso…, mece mis pies
la raída hamaca colgada
en la vieja enramada
que remeda ser mi hogar,
¡aquí, en la intolerancia de la
necesidad! donde no hay nada
que pueda cubrir expectativas;
igual llueve adentro que afuera
igual hay sol dentro que fuera
igual cala el frío adentro que afuera
lo único…,
es que estoy dentro yo
casi en el ocaso de mi vida
con los pies al aire,
mis cansados pies, pisando la tierra
en la que se habrán de perder.