COMO PLANTA QUE DESPIERTA, Mabel Bellante, Buenos Aires, Argentina

Viajo dormida desde donde no era tanto el brote del desatino
[o sí lo era, pero ya no pesa más que lo que pesa la indiferencia]
En un instante único abrazo la raíz de mis cosas y me miro rotando sin cesar
[sin poder devolver
a la vida]
el ángulo de una agotada caliptra.

Aún falto en mis ojos por momentos.
Pero, mientras miro parte de los pétalos caídos al costado de mi sombra,
cuando
lucho por salir de este estado de vigilia sin conciencia, una brisa
me aleja del perfume del xilema ferozmente arrancado
[por el supuesto desatino, el tino, o el
destino]
y plasma esencia entre el misterio
de lo que hace tan poco ha nacido
aquí mismo
entre la sabia y mis labios.
Y con ésto me despierto.