Leopoldo Sánchez Arenas


Minutero

 

Al segundo minuto

los segundos

más fecundos,

y en sus cuerpos, el fruto

del más bello atributo

donde un mundo

tan profundo

que a la vez absoluto,

trasciende espacio y tiempo

hacia el cambio,

sin falacias

de un simple pasatiempo

o el primer intercambio

que los sacia.