JORGE VINITZKY


Buda (Un Estado del Alma)

 

Un Dios sin nombre

habita lo profundo

de tu vieja gloria.

El amor alienta los pasos.

Caminos crujientes

de conchilla y arena.

Tu desnudez

es entrega anhelada

por senderos que ofrecen

tentadores paisajes;

dulces manzanas

y olvidos sinuosos.

La deidad reclama

pasión y coraje.

Donde convergen los caminos

espera la flor de azafrán.

Tu caricia

y el beso liberador.

Para la carne cansada…

El fuego.

Para el eterno viajero,

la reencarnación.