Ada Noemí Zagaglia


 


Primer “nosotros”.

Ahora comprendo en mi intuición, el deseo fluyente,
la mirada de amor que al fin soltó tu torrente,
la delicadeza y el fuego, el sentimiento,
el roce de tu piel, tu cercanía.
Apabullada tu alma, me abrazó el corazón,
me mordió el ser, devoró mi interior.

No más un sentir, sino uno nuestro.
Bocas buscándose, sin piedad, sin resabios
y el calor de tus labios apretando los míos.
Ni mendigos, ni príncipes, solo tú, solo yo.
Olvidamos el tiempo, se enfrió el café,
y fuimos nosotros, por vez primera…