The Raven. / Edgardo / Argentina

LA TEMPLANZA
Intenté ser el filo de un cuchillo
en el banal delirio de agudizar
a la forma de un arpegio los sentidos
para llegar a esclarecer el olfato
entre la penumbra urdida de maleza.
Me arrastré sobre amarguras y hendido,
malherido perdiendo noches enteras
aullándole a las fétidas imágenes
de vírgenes inútiles e incomprensibles
que calladas sonreían en verbo sumiso.


Nada me fue fácil en tierra de espectros:
comprender la cadencia insepulta
de los muertos congregados en fiesta
y poseerme en todos ellos para ser uno.
Seguir el rastro que marcara el rumbo
con el apetito intacto por la carne de los vivos,
maldecido más que nombrado por el título
que nunca esos puros labios tengan por dicho.


Me fui hundiendo muy lejos lentamente
en océanos que auguraban tormentas
de letanías susurradas hacia mis adentros
sumando silicios y mazmorras en los cuales
mi caliente tortura era la piel de tu cuerpo.


El ardido deseo fue navío,
la sangre vertida sus velas,
toda mi estirpe sus banderas.