Emilio Medina Muñoz


Rodando en calle empedrada,

rumores de hierro y piedra;

pajarillos en la hiedra

y al ritmo de pata herrada

va avanzando la carreta.

Rocín flaco y desganado;

moscas en belfo caído,

jumento de andar cansado,

y un hombre medio dormido

con cigarrillo apagado.

Sentado de media pierna,

en el varal del derecho,

entre caminar maltrecho,

aromas de aquella eterna

boñiga del compañero.

Las moscas siguen volando

sobre el hocico del penco;

de vez en cuando hay un…, ¡arre!

y un palo el lomo le barre

para hostigar al jumento.

Lleva en el carro botijos,

mezclados con paja de heno;

tienen un trato muy fino

pues dan vida en su terreno

cuando se paga su vino.

Llegando al pie de la fuente

cerca del Ayuntamiento,

lanza su pregón primero;

tira la colilla al viento

y pregona...: ¡¡el botijerooo!

Pone otro Caldo en los labios

y cebada en los del penco,

esperando a las paisanas

que se muestran muy ufanas

con sus bromas como elenco.

¡Refrescan..., como ningunos;

no son botijos normales!

¡Venga, paisanas, salid,

que el botijero está aquí

y los vendo a dos realeeees!

Le quema el Caldo los labios

y la cebada se acaba;

las moscas siguen volando

y el hombre se va marchando,

sin haber vendido nada.

Ezequiel Martin Buono


EL REPERTORIO



Baja el instante

la matriz necesaria

los premios aburren

el tiempo dispara

hay orden latente

la cita prohibida

los símbolos huyen

se enciende la chispa

prolija tendencia

revienta el mercado

contactos prudentes

superan el acto

modelo imponente

secuela inocente

leyenda constante

misión detestable

los lujos cautivos

la paz como exilio

el mundo pendiente

la vida consciente



Raúl Pignolino


LA BICICLETA ROJA



A Raymundo, mi padre

Montaba convencido su bicicleta roja

Cada vuelta de rueda le costaba un latido

Un corazón potente y aguerrido

Y un alma peregrina que no afloja

Cada gota de tiempo le quitaba una hoja

Al viejo calendario de su sueño vencido

Con hilo de algodón se tejía un olvido

En la fábrica oscura que limita y despoja

De regreso traía pelusa y caramelos

Una triste sonrisa y unos cuantos desvelos

Que fueron marchitando la aurora en su mirada

Y un día de septiembre con su cansancio lerdo

Aquella bicicleta partió para el recuerdo

Y sigue pedaleando camino de la nada

Carlos Norberto Carbone


LLUEVE


Afuera llueve

Hay días que uno se intoxica de café

Y eso da muchas ganas

De volarse la cabeza

O ganas de renacer

O ganas de recordar tu desnuda espalda en la ventana.

Afuera diluvia

Igual dan ganas de pedir la cuenta

Y desaparecer.

MARIA DEL MAR ESTRELLA


EL ARPON EN LA LUNA



A mi nieta Rocío Martin

A veces cuesta realizar los sueños

y clavar nuestro arpón

en la cara secreta de la luna.

A veces la confianza trastabilla

frente a obstáculos siempre diferentes

y parece difícil

sobrevivir a la intemperie.

Entonces es preciso aferrarnos

a un hilo de la frágil esperanza

e intentemos aquello que nos cuesta, el paso del inicio

el diferente, el arduo.

Luego vendrán los otros, lentamente,

y aquello que anhelabas

te dirá que es posible

darle voz al silencio postergado.

Carlos Norberto Carbone


PASAJE A LA SALVACION



Cuando todo sea oscuridad

sólo se salvará

el que tenga una lámpara que parpadee.

Cuando todo sea sed

sólo se salvará

el que tenga memoria del vino.

Cuando todo sea fuego

sólo se salvará

el que haya merodeado los infiernos.

Cuando todo sea despedidas

sólo se salvará

el que haya leído un poema

en la solitaria noche.

Cynthia Rascovsky



EL mutismo izaba a mi lengua

mientras comíamos demonios

y dibujábamos delirios

en el desván de la luna.

Andrés Lazcano García


Se había ido,

hecha de un asombro nuevo,

a una esquina

a la vuelta del tiempo,

o más lejos aún,

me había llevado

donde el recuerdo no es recuerdo,

donde soy por nadie

y ella no es por mí,

de regreso

a lo olvidado,

mi corazón espera,

no tiembla,

no es la huella,

es el camino que aún está llegando.

He visto partir la tarde

en su camino abrasada de tiempo,

reflejo el alba su amanecer

y despeja la soledad mí mañana.

Abrir mis ojos a la claridad

veo cruzar la cañada el crepúsculo

moja mis labios y arrasa el vacío.

Viene el instante, trae la aurora

luz en mi soledad,

se agrada el claro oscuro de la fría mañana.

Me despierta, a ponerme en el trayecto

abierto de la vida...

Héctor Berenguer


Desde hace siglos

todos los días ella pasa a mi lado

y no sabe que su vida depende de mí

no sabe que un día no estaré más

cuando ella pase.

No sabe

nadie lo sabrá nunca

que el día que ella no esté

o ella no pase a mi lado caeré al vacío,

que ambos caeremos al vacío.

Yo sé, ella lo sabe,

es un secreto.

La importancia de estar en ese instante

imaginando que somos verdaderos.

Después, cada cual va por su vida

en la creencia de que el otro no existe.

Juan Ignacio Clavero


CULPABLES



(Soneto español)

Culpables somos todos de los males

que moran en un alma dolorida,

si la culpa o la causa concedida

se te interna, aunque en tópicos banales.

Sin saber de las penas cómo y cuáles,

se eternizan sangrados de su herida,

sufriendo esa memoria - ¡Mal habida! -

que brota en escozores habituales.

Pudiese el que se mira para adentro

el abismo más basto y más profundo,

que supiese en su llanto asir su centro.

Para hacer del penar algo fecundo,

y volver el pensar algún reencuentro,

que moldee los dolores de su mundo.

JuanAn Zambrano Millan


LO QUE YO QUIERO



Ya sé porque, soy poeta.

Acabo de descubrirlo

es porque soy, pintor

retratista. Imaginación.

Tengo muchísima, en mis

retratos. No puedo, no

debo porque en verdad.

Soy, pintor retratista.

Y donde las estrellas,

bajan a la Tierra. Son

del trovador, letras y

música de las esferas.

En mis manos la poesía

es, pincelada inquieta.

En mis labios pintura

es decir, lo que quiero.

María Eugenia Caseiro

Bruja bretoniana


Por la antigua fisura de la tarde
un papalote juega como un niño
a escaparse del mundo.

Hay polvo marginal acorazado
en las trece comisuras del arcón.
Libro entre las horas mi jornada
armada de un cajón de apiñamiento,
de un caldero de yerros y una escoba,
asestando al merjet de las hormigas
un cascarón de huevo y una rana.

Levitantes armadillos en la jaula,
de mi negro sombrero marchitado,
el fiel caparazón de aquel vestido
y el fuego del anafe una piraña
con ojos amarillos.

Extraña maniobra... acaso libro
armada de un pavón el disparate
de ensartar en el hueco de mi sombra
un herrete de luz.


María Eugenia Caseiro

Norma Gianico

CAZADA SIN APURO


Entre variadas formas a la carta
Me hice ventana porque ante aquellos delirios del cristal
Uno redescubre el papel...
la tinta que me graba
Sobre una boca empedernida
Y aunque me crezca un marco hostil
Copulo con los colores de la virtud
Tanta cuadratura apila
los besos que me sazonan el reflejo
Soy tan alógena que yo misma me sorprendo
Cuando ni siquiera soy parte
de esta caza tan atrevida.



Norma Gianico

MARIA DEL MAR ESTRELLA

EL CORAZON SIN ARMAS


Si alguien te traiciona no le escondas la cara
que sepa que te ha herido/ mientras vos lo mirabas.
Enfréntalo desnudo/de rencor y venganza
pero no te avergüences/de tus altivas lágrimas....
El que hiere sabiendo/ lo hace por la espalda
vos te abrirás el pecho/para mostrar el alma
que es el lugar preciso/donde la herida canta.
Aunque la burla afile/ su cobarde guadaña
no seas el que huye/ni el que hipócrita calla
tampoco el que consiente/para ocultar la estafa.
S;e el que muestra su pena/sangrando en las entrañas
el capitán que se hunde/ por honrar la palabra.
Y cuando ya la duda/te nuble la esperanza
cuando toques el fondo/del barro que te daña
sal con tu muerte a cuestas/sal con todas tus llagas
colgadas de tu pecho/como nobles medallas
y mírate en los ojos/de quien por miedo, mata.
Después vendrá el olvido/después se hará la calma
moldearás con ceniza/la forma de tus alas.
Y cuando quedes libre de deudas y de faltas
deja que sea la vida/quien cobre esa batalla.
Que toda piedra vuelve/al dueño que la manda
y a vos te espera el día. /El corazón sin armas.




MARIA DEL MAR ESTRELLA

alba estrella gutiérrez

y el hombre
desterrado de sí mismo
sin brújula ni espejo
nada sabe
solo en el desierto...
el hombre
interroga su infinito
y emigró su corazón de páramo
los fantasmas de ancestrales leyendas
invadieron su inocencia de tribu
no fue culpable


y el hombre
dibujó su bisonte azul
en la caverna


alba estrella gutiérrez

CARLOS NORBERTO CARBONE

AHORA
Ahora
que mi cuerpo
está desnudo de tus manos.

Ahora
Que mis ojos
no ven el deseo que lleva
                            el viento.

Ahora
que mis besos
despedazan el tiempo
                   a empujones.

ahora
sin sosiego
mi corazón distraído
                   no canta.



CARLOS NORBERTO CARBONE

Oscar Vicente Conde

La quietud
y todos sus síntomas adversos
el silencio
y su pasiva semblanza
...
todo desfallece en la lejanía
mientras algunos ojos parpadean
sin motivo

Oscar Vicente Conde

Gladys Cepeda


Poema 2

hay un mendrugo de horas

 

frente al hambre de los tiempos

 

gritos arderán en hogueras de los vientres

 

ave fénix

 

detenida mácula

 

vestida por la trampa de un destino

 

como enjambre

 

martilleo de dedos

 

marcarán territorio

 

voz              llevaba cuchillos

 

como naturaleza muerta

 

se petrifico la verticalidad de mi cosmos

 

una pupila en blanco

 

Edgardo Neco Perata


PARA UN AMOR CONSUMADO


 

Me esperás con los brazos extendidos,

 sabiendo que muy pronto seré tuyo

 desde el primer vaguido de mi vida

 fuiste mi amada fiel, sin ser mi dueña

 No te importó mi rechazo,

 mi desdén ni mi desprecio.

 Nunca esbozaste el menor reproche.

 Te enamoraste de todos mis defectos,

 amaste como propios mis amores…

me quisiste feliz mirando hacia el futuro,

 con el puño en lo alto y el ideal cumplido

 para poder decir,

 cuando llegara a tus amantes brazos.

 Valió la pena esperar, este es mi hombre

Roberto Ayala



“Cosa de cuerdos"
 
¿Quién te hizo de un encuentro?,
 un sueño desvariado,
 y un desvelo despiadado en noches de tanto frio,
 de ceniceros repletos e ideas insensatas y canciones de amor.
 ¿Quién te hizo en un verso?,
 las palabras añadidas,
 que la curva de tus labios pronunciaba,
 lejanía de estrellas y lunas que rodaban,
 luego de ocultarse el sol.
 si apenas puedo hilar,
 dos frases con algo de sentido,
 lo demás se me va,
 entre miradas y suspiros.
 ¿Quién te hizo algún motivo?,
 alguna razón concreta de tantas sin razones que me abordan,
 yo chamuyo la cuestión con los demás,
 que nada pasa.
 ¿quién hizo que tu presencia?,
 me sea tan necesaria en tanto espacio en la casa,
 francamente una locura de cuerdos que abandonan,
 la normalidad...