Jorge Humberto/Covina/Portugal

SOY LO OTRO QUE NO SOY YO



Soy el otro, el que no soy ,
cuando escribo,
vagabundo de la palabra,
redactada
con los ojos de la
imaginación espontânea,
sin sentimentalismos.

A La luz de la Razón elevo
el pensamiento,
descubro su raciocinio
tramo a tramo,
y lo envuelvo y encapsulo
hasta que la mariposa
encuentre la línea de vuelo.

De ideas me encuentro
por ideales:
luto y entrelutos,

pero nunca
soy yo quien se mueve,

yo sólo sigo
en la corriente
insaciable.



EN LAS CALLES ESTRECHAS DE LA VIDA


En las calles estrechas de la vida, consumida
por egoísmos y autismos,
va el vagabundo
de ojos rasos de agua,
recorriendo su pequeño mundo,
calcorreando la vil magia.

Cristo en la Cruz de una ciudad sin edad,
el ideario es el largo calvario
que él enfrenta,
en la diferencia de los demás,
que lo empujan por aquello
que representa,
(ese figurarse con animales).

Maldito pueblo, arrogante, humillante,
con sus entes presentes,
hacen del pudor,
su diferencia fútil
y nacen los locos en la calle,
sin tener amor,
fingiéndose algo inútil.

Alguien quiere abusar de ti,
así
sin largas ni demoras
escupiendo en la pared,
toda su soberbia vana,
falta de solidaridad útil,
lanzando la red
al errante y a la nada, mañana.

Y el vagabundo doblado,
entrecortado,
no ve en el horizonte el monte escogido
para ser libre nuevamente,
lejos muy lejos del Hombre,
esparcido
por el Verso, unánimemente.



CONSEJOS Y UN SONETO


Llevo en las manos la humildad
para esparcir en el rostro amigo
y junto a la docta sinceridad
que anda siempre conmigo.

Nada hay sin solidaridad
debe andar siempre contigo
y sólo es justa una sociedad
que al pan lo sepa dividido.

Es pues con esta elocuencia
que tenemos que actuar de hermano
para hermano, con sabiduría,

a la genial paz con frecuencia
oigamos la voz del corazón
y, sintamos la dulce alegría.