Sandra Uribe -Bogotá-Colombia

TANTO POR CIENTO


He bajado en las encuestas de mi vida.
Las estadísticas indican un mínimo porcentaje de alegría
y un alto índice de miedo
que me dejan
peligrosamente
al margen de toda competencia
y ciento por ciento a favor de la muerte.



ORQUESTA CORPORAL


Los ojos cantan,
desenmascaran los latidos.
La garganta aloja las palabras
y el corazón las alimenta.
La memoria colecciona retazos de tiempo,
fotografías y frases sin cajón.
El hígado recibe de mala gana
las visitas del alcohol.
Los hombros giran
mostrando indiferencia.
Las manos pescan
caricias invisibles.
Los dedos extraen con sus pinzas el dolor
y señalan la ruta del miedo.
Los pies escriben el pasado.
Las piernas se ejercitan para recibir piropos
sin dar nada a cambio.
Las uñas dan de comer al odio
y pellizcan las paredes de la derrota.
Yo dejo que el cuerpo haga todo por mí.
Sólo me duelo,
me apago,
me dejo moldear por mis órganos
y espanto a mi alma.




PROPIEDAD HORIZONTAL



Él administra los males de mi corazón,
los dosifica
en módicas cuotas semanales
a intereses muy bajos.
Su salario es un beso cada tercer día
y un abrazo al desayuno.
A cambio,
él lleva un libro de contabilidad
completamente actualizado con mi estado civil
y mis promesas rotas
y elabora con agilidad las cuentas de cobro a mi tristeza
para hacer la retención en la fuente de mis lágrimas.
De vez en cuando aparecen saldos en rojo de alegría
y es porque hice sobregiros en el banco de algún parque
mientras me entretenía atrapando la voz de los pájaros
en el caracol de los sonidos.
Siempre hay inconvenientes cuando decidimos pasar
los libros y las actas al revisor fiscal,
nunca se sabe por qué faltan besos
en el inventario del olvido.