ASTUL URQUIAGA (H) SAN NICOLAS, BUENOS AIRES, ARGENTINA

La luz emanaba de vos



Dedicado a la memoria de mi madre Marta Beatriz López de Urquiaga.




La luz emanaba de vos
y eras como harina
esparcida a contrasol,
a contracuerpo.

Eras el pan,
la espiga joven
segada en el centro mismo de la tierra.

Y yo miraba con mi primavera
de catorce
tus años como ramas verdes
tu follaje habitado de cantos
trillado como la sombra hueca
de un árbol atacado por insectos.

El silencio,
el silencio luego
era un nido yermo
en la canícula de diciembre.

Y tus manos de agarrar los vasos,
las hojas, las carpetas.
Tus manos de acariciar el cabello de tus hijos
eran huesos marcados
como yeso perfumado.

Tu voz de verano,
inaudible
por remedios, morfinas y sueros
me llegaba en ese silencio
como un humo abrazador.

En la mesa de mi niño mediodía,
fulguraba tu ausencia
con esa luz de harina y pan
como esta memoria
que me aprieta el alma
con tu voz sonora, anterior,
en las tardes de abuelos y chicharras.

Tu planta todavía está en el rincón.
La nutritiva lluvia
sigue trayendo tus lágrimas
a nuestro patio.